sábado, 1 de enero de 2022

Sociedad adicta

No hace muchos años ser adicto era sinónimo de estar enganchado. Y ese enganche no era otro que el de a cualquier sustancia prohibida o a cualquier cosa no muy bien vista. Años atrás eran muy pocos los etiquetados de adictos. La realidad hoy en día es muy distinta; un alto porcentaje de la sociedad es adicta y está enganchada, pero a las redes sociales.

El subidón ahora te lo da un like a una foto que acabas de subir. Te lo da cuando consigues un nuevo seguidor en uno de tus perfiles con ni siquiera conocer un ápice de esa persona. También te lo da el saber que tienes cientos de “amigos” con los que poder interactuar aunque esta relación sea virtual. Si lo primero que haces nada más abrir tus ojos en la mañana es meterte en internet, si lo último al acostarte es chequear que se cuece en tus redes, o si no puedes pasar más de una hora al día sin mirar tu móvil, párate a pensar si vas por buen camino.

Tener cuenta en Twitter, Facebook o Instagram, o un canal en Youtube puede ser en muchos casos la nueva droga del siglo XXI. Droga fácil de conseguir y ciertamente gratuita. Esta puede ser tremendamente adictiva y destructiva para personas que ven en ellas un escape a sus problemas e inseguridades. Muchos usuarios buscan en ellas ser visibles ante los demás, reafirmarse ante un grupo o intentar llenar sus carencias familiares o sociales, sin pararse a pensar las consecuencias negativas a medio y largo plazo que ese uso podría acarrearles. Es como si se buscara el escape momentáneo del mundo real o la mejora del estado de ánimo. Justo lo que hacen otras muchas drogas.

Importante señalar que el uso de las redes sociales y de cualquier otra tecnología es positivo siempre y cuando se haga con la funcionalidad principal para las que fueron creadas, y siempre que puedas tener un total control sobre ellas. Por el contrario, un uso abusivo y descontrolado puede provocarte un alejamiento de la vida real y de tus actividades cotidianas, e inducirte a altos niveles de ansiedad y falta de autoestima. Problemas de aislamiento, bajo rendimiento, cambios conductuales, sedentarismo, alteraciones de sueño e incluso depresión podrían ser otras de sus consecuencias.

Es evidente que el uso expansivo de las tecnologías, en especial el de las redes sociales, está provocando un deterioro en las relaciones humanas. Hoy en día es normal ver una pareja cenando en un restaurante cada uno interactuando con su móvil. También es normal viajar en transporte público sin comunicarse con la persona que está sentada al lado, porque cada uno está metido en su mundo. Ya pocas familias se sientan en el salón para comentar el día a día, compartir inquietudes y proyectos. Ahora cada uno está desde una habitación conectado a su realidad, y es desde ahí donde se comunica con el resto.

Hay estudios que demuestran que las redes sociales están diseñadas de manera que promueven la repetición de su uso. Cómo cualquier otra droga tiene un componente predeterminado para que te enganches. Te conocen. Saben, a través de un algoritmo, qué te gusta, qué es lo que más llama tu atención y por eso te ofrecen contenido que te hace estar más tiempo allí y querer repetir constantemente. Las investigaciones muestran que las redes sociales y su enfoque en los 'me gusta' o las notificaciones frecuentes, parecen estar asociados con la activación de áreas en el cerebro que nos hacen no solo disfrutar de estas interacciones, sino biológicamente desear más de ellas. Estas son las mismas regiones del cerebro asociadas con la adicción a sustancias ilegales.

Como “producto adictivo”, el uso de las redes sociales debería regularse por los organismos competentes. No se trata de eliminar o quitar de tu vida una red social, sino hacer un buen uso de ellas.

viernes, 13 de agosto de 2021

Sociedad mentalmente enferma

Sin llegar a competir, Simone Biles pasará a la historia de estos juegos olímpicos por alzarse con todas las medallas de oro, plata y bronce. Medallas merecidas por tener el valor de decirle al mundo que está enferma. Tiene problemas de salud mental.

Nada hacía presagiar que una de las mejores gimnastas de todos los tiempos decidiera retirarse en plena competición porque su ansiedad y presión le impedían continuar. Y es que la procesión va por dentro. Biles ha dado una lección; una retirada a tiempo es una victoria, es mejor parar antes de que la rueda reviente. Ha sido admirable su decisión de poner su salud mental por delante de cualquier éxito.

Lo ocurrido a Simone Biles es un reflejo de lo que está sufriendo el mundo. El mundo está enfermando mentalmente, y es ciertamente preocupante. Anterior a la covid-19 ya existían claros síntomas de que la sociedad no andaba bien. No se estaba tratando, y ahora la crisis económica y social provocada por el coronavirus no hará más que agravar el problema.

Vivimos una época donde las palabras estrés, ansiedad, miedo o frustración, están en nuestro vocabulario del día a día. También están en el día a día de muchas personas antidepresivos y otros medicamentos, los cuales forman ya parte fundamental de sus dietas. Todo esto se agudiza con los tabúes y etiquetas que existen alrededor de estos temas de salud mental.

Exigencia propia, altas expectativas sociales, miedo al fracaso, búsqueda de la perfección, constante deseo de mejora, éxito profesional, incertidumbre ante el futuro, son algunos de los principales detonantes de los problemas de salud mental. Siendo un problema global, es inaceptable el silencio que lo rodea, su estigmatización y las dificultades para visualizarlo y ponerle remedio.

Hay que tratar la mente como se trata el resto del cuerpo. Al igual que vas al dentista si te duele una muela, hay que pedir cita con el psicólogo o psiquiatra si el dolor está en la mente. Sin miedo al qué dirán, y pensando que no eres débil al reconocer el problema y pedir ayuda. Y cómo cualquier otro músculo del cuerpo, el cerebro y la mente hay que entrenarlo para evitar fracturas y estar más sanos. Estoy convencido que en un futuro no muy lejano habrá gimnasios para entrenar la mente. Gimnasios donde aprender a manejarla, y donde la gestión de las emociones estará en la tabla de entrenamiento en lugar de las pesas.

Los gobiernos deberían tener entre sus prioridades la salud mental: incluir en el sistema educativo carga lectiva para aprender sobre la mente y su gestión, ofrecer en el sistema sanitario un amplio servicio para paliar el sufrimiento mental, y sobre todo crear una atmósfera social donde se hable sin tabúes sobre este gran mal. De no hacerlo se estará favoreciendo que la sociedad enferme.

¿Por qué ocultamos una depresión y hacemos público cualquier otra enfermedad? Hay millones de personas que sufren lesiones mentales, millones. Quizás sea ya la enfermedad que causa más muertes. Aceptemos que todos podemos sufrirla y decirlo con total naturalidad caso de que te toque. Tranquil@, no estás loc@.

domingo, 13 de junio de 2021

Pandemia Machista

Ahora cuando la pandemia de la covid-19 parece remitir, una nueva ola de violencia machista circula por la geografía española. Nueva ola porque en España llevamos con esta pandemia décadas.

Rabia, dolor, indignación, hartazgo son algunos de los sentimientos que está viviendo la sociedad española ante esta lacra, la cual no somos capaces de controlar y erradicar, y que está marcando en cierto modo el porvenir de nuestro país. Aunque el asesinato sea la punta más visible del iceberg, debajo esconde conductas denigrantes y violencias de todo tipo sobre las mujeres.

Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, la prensa abre titulares con nuevos casos de violencia de género, a los cuales nos estamos acostumbrando como parte de nuestras vidas, sin pararnos a pensar que esta pandemia nos infravalora como sociedad y sin buscar una vacuna inminente que aniquile de una vez por todas este maldito virus.

Esta inaceptable situación exige una reflexión colectiva acerca de la cultura patriarcal de nuestra sociedad, y del dominio y control que algunos hombres ejercen y que deriva en muchos casos en violencia y asesinatos. Reflexión que igualmente hay que extender sobre la desprotección que sufren las mujeres valientes que denuncian, y sobre la incapacidad de la sociedad para prevenir y alertar ante situaciones de maltrato. Es responsabilidad de todos, y no sólo de la mujer maltratada, denunciar indicios maltratadores.

Según números estudios publicados, al igual que la covid-19, el virus machista parece atacar en mayor porcentaje a las clases sociales más humildes, y parece lógico. Lógico principalmente por dos motivos: en primer lugar, porque generalmente estas clases tienen menos oportunidades de educación y, en segundo lugar, porque la falta de recursos económicos hace que exista una dependencia mayor de la mujer hacia el hombre en estos estamentos de la sociedad. Estos motivos verdaderamente no son opiniones, sino realidades que viven la mayor parte de las mujeres que sufren cualquier tipo de violencia.

Es vergonzante observar como dirigentes políticos de nuestro país intentan hacer voto y campaña sobre este asunto, llegando incluso hasta negar la violencia de género ante cifras tan escalofriantes. Es responsabilidad de todos los partidos políticos condenar sin estridencias esta violencia, y poner en primera línea de sus agendas una solución efectiva. A pesar de que los partidos más a la izquierda son autoproclamados feministas y de que España cuenta con una de las leyes contra la violencia de género más avanzadas del mundo, es evidente que algo falla.

Aunque en ocasiones sea el hombre el maltratado, igualmente inaceptable, o existan falsas mujeres maltratadas que se aprovechan de la situación, no hay que desviar el foco en luchar contra esta pandemia machista que está arraigada hasta la médula cultural de este país que es España. Cultura patriarcal donde el hombre sería el amo del cortijo, el cual espera que la mujer se quede en casa con el delantal puesto y a sus órdenes.

El siglo XXI ha de ser el siglo de las mujeres. También el siglo en el que se consiga la plena igualdad entre géneros, y el siglo en el que se e radicalice cualquier tipo de violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujer. Todo esto sólo se consigue con una cosa; con educación.

martes, 8 de diciembre de 2020

Media vida sin verte

Querida abuela,

Llevaba varias semanas pensando en escribirte para decirte que estos días se cumplen media vida mía sin verte. No veas lo que te recuerdo.

Te fuiste sin avisarme cuando yo tenía 18 años, y no imaginas las cosas tan hermosas que han ocurrido en estos otros 18 años. Tengo que contarte tantas cosas que no sé ni por dónde empezar. No sé si empezar por decirte que todos tus hijos y nietos estamos bien, o por decirte que no hay una semana del año en el que en algún momento no se me venga alguno de tus recuerdos.

Cierro los ojos y veo tu figura, riguroso luto, mandil al talle cuando nos hacías refrito, y pañuelo blanco guardado en una de tus mangas. Sigo con los ojos cerrados y te veo sentada en el sillón orejero rodeada de mis tíos y primos, todos comiendo los churros y las chuches que poníamos en el centro de la camilla. Ahí aprendí el valor de la familia y el de compartir. Gracias por tanta enseñanza. No quiero abrir los ojos para recordar cuando me llamabas “Joselito el Gallo” y me decías que te regase las macetas porque te dolían las piernas, o cuando me pedías que cambiara la tv a la 2 porque iba a empezar los toros. Creo que de ahí viene mi pasión.

Nunca olvidaré lo feliz que fui siendo un niño jugando en tu casa con mis primos, las veces que mirábamos el pájaro muerto en la pared, los cumpleaños en las habitaciones de atrás del todo, las noches jugando en la calleja, las veces que nos mandabas a comprar anca la conce o anca molano, y las veces que nos recordabas no arrimarnos al pozo. Millones de recuerdos que tengo en el cajón de mi memoria.

Imagino que estás deseando ver alguno de tus hijos. Ten paciencia, aunque van para arriba están todos estupendamente. Es hermoso verlos a todos juntos siempre, compartiendo los buenos y no tan buenos momentos. Yo disfruto pasando tiempo con ellos: nos vamos “al plao” cada verano, pasamos la navidad en familia, hacemos rutas a castillos, y estamos siempre celebrando cosas. Siempre comiendo, cantando y bailando, y algunos jugando a las cartas. Siéntete orgullosa de la familia que formaste, nosotros todos estamos muy orgullosos de ser Sileros. Nos encanta que nos digan por la calle “te he sacado por la pinta, sois todos iguales”.

Cuando nos dejaste estaba a punto de irme a la universidad, pues me licencié en economía. Después de unos años de vivir en Inglaterra y de renovarme un poco profesionalmente, decidí vivir en Madrid para probar suerte. No puedo quejarme, estoy bien y contento, pero echo mucho de menos a los míos, y a mi querida Extremadura. ¿Recuerdas aquello que te conté tantas veces?, pues hablé con mis padres, mis hermanos y algunos de mis amigos, y todo fue fenomenal. Ahora estoy más tranquilo que nunca. Te iré contando si hay novedades.

Seguro que mi madre te ha escrito un whatsapp, es toda una influencer, para hablarte de mis hermanos y mandarte alguna foto, le encanta. Nuestra “tata” está mejor que quiere, aunque se queja mucho. Mi hermano está genial, sigue soltero y mi madre no consigue echarlo de casa ni con agua caliente. La niña, que tiene ya 33 otoños, no cambia, sigue igual de loca y viviendo a su manera. Yo a veces les envidio. A quién envidio es a mi padre, no lo vas a reconocer el día que lo veas. Está cambiado en todos los aspectos, parece un joven de 30 años, y cuida de mi madre como nunca: que si todos los días le hace el desayuno y se lo lleva a la cama, que si “pichi” llévame aquí o allí, que si “niño” vamos a este evento o a esta cena. Están todo el día de chupa y enciende, y bien que hacen. Ah por cierto, abuela mi padre te tiene preparadas unas aceitunitas machadas que tanto te gustan. Cuando vaya a verte te las llevo.

¿Y que te cuento de mi madre?, pues que la amamos con toda nuestra alma. Que es un ser muy especial, a pesar de que es tauro. Ya se ha jubilado, si es que en algún momento para de trabajar. Sigue igual de cariñosa y callejera que siempre, aunque sabe perfectamente donde está el nido. Me recuerda mucho a ti, es la matriarca de la casa. Conoce a medio pueblo, y la quiere el otro medio. Es una luchadora ejemplar que está ganando su batalla. No sé si te ha dicho que tiene 2 nietos, mi Ángel y mi Carlos. Ángel es guapo a rabiar, y es un ser muy noble. Carlos es un sabio con mucho arte. Los queremos muchísimos.

De resto decirte que el mundo está cambiando a pasos gigantescos, que todo está medio loco, que te prometemos seguir todos unidos y cuidarnos como siempre lo hemos hecho. Sé que nos proteges a todos desde donde estés y que eres la guía para muchos de nosotros. Dale recuerdos al abuelo, y cuida de cada uno de nosotros hasta cuando nos llegue el momento de volver a verte.

Aunque la vida me quitó pronto de tu presencia, te recordaré siempre abuela.

Tu nieto.

domingo, 25 de octubre de 2020

Salud vs Economía

 La crisis del coronavirus ha puesto a debate el gran dilema de si salud primero o economía, de si hay que salvar vidas humanas en contra de la muerte de empresas, o de si hay que equilibrar ambas para una salida de la situación.

Ante tan complejo dilema gobiernos de todo el mundo han implantado medidas, más o menos acertadas, a fin de proteger la salud o la economía, sin ser en muchos casos conscientes de que ambas opciones están íntimamente unidas. ¿Podemos garantizar la protección de la salud si no hay recursos que la financien? ¿Podemos potenciar la economía si la sociedad está enferma? ¿Dónde está la línea que las une?

De siempre se ha dicho que sin salud no vas a ninguna parte, que por mucho dinero que tengas, si no tienes salud tienes los días contados. También se ha dicho que por mucha salud que tengas, si no tienes para llevarte un trozo de pan a la boca, morirás de hambre o de otra cosa. La cuestión entonces es: ¿la salud lo es todo?, en situaciones como la generada por la covid-19 ¿podríamos éticamente renunciar algo de salud en aras de salvar la economía? Seguro que para muchos la respuesta a estas preguntas podría estar influenciada por su corte ideológico.

Ante la falsa dicotomía, de si salud o economía, es necesario tener una visión tanto de corto como de largo plazo. En el inicio de la crisis, el corto plazo, fue necesario anteponer la salud pública dada la incertidumbre y el desconocimiento total de la covid-19. Pero no podemos quedarnos ahí, también es necesario contar con una visión de largo plazo para cuando la situación mejore. Por que como dicen algunos, si no te mueres por el coronavirus corres el riesgo de morirte de hambre, de alguna enfermedad mental, o por la simple falta de oportunidades.

Expertos e intelectuales de toda índole llegan a la conclusión de que hay que buscar un equilibrio entre proteger la salud de los ciudadanos y proteger la economía del colapso. Equilibrio que se da por ejemplo en la epidemia de gripe que anualmente causa en España en torno a 6000 muertes, y sobre la que nadie plantea el cierre de la actividad económica a fin de salvar todas las muertes por gripe. El problema residiría en cómo medir los beneficios de las medidas de protección y el potencial de vidas humanas salvadas, contra los costes del perjuicio económico que tales medidas supondría, a objeto de evaluar si el remedio sería peor que la enfermedad.

En otras palabras, habría que averiguar cuanto se está dispuesto a pagar en estos momentos, como sociedad, por reducir el riesgo de mortalidad. El riesgo de momento no va a desaparecer, por tanto habría que buscar el equilibrio en el que a partir de este los beneficios superen los riesgos asumidos. Ya que puede resultarte muy de teoría económica, te pondré un ejemplo. Las muertes por accidente de tráfico se podrían reducir a cero prohibiendo la circulación, pero la sociedad no permitiría esta medida dado que los beneficios de moverse por carretera son superiores al riesgo de perder la vida en un accidente.

Es cierto que tras la conmoción social, sanitaria y económica, probablemente la mayor de muchas décadas, la economía se recuperará, es cíclica y siempre se comporta así, y que las vidas humanas sesgadas ya serán irreversibles. Es responsabilidad de todos minimizar los riesgos y potenciar las oportunidades, porque tanto uno como otra no van a desaparecer.

Pasada la situación crítica y de incertidumbre inicial de la pandemia, es momento ahora de buscar el equilibrio entre controlar el virus y activar la actividad económica. Es una falsa disyuntiva el tener que elegir entre salvar vidas o salvar la economía, ambas son compatibles y necesarias.

sábado, 30 de mayo de 2020

Felicidad en tiempos de coronavirus

Se ha escrito tanto sobre felicidad y existe tanta literatura al respecto que es llamativo observar como ante situaciones como la ocasionada por el covid-19 no somos capaces de ponerla en práctica. Porque seamos claro, en esta vida estamos para ser felices.

Aunque el mundo pareciera no estar en estos momentos para mucha fiesta, se ha colado un invitado no esperado ni deseado, está en tus manos cómo tú te lo pases. Consciente de que la crisis generada por el coronavirus, del estado de alarma y sus consecuencias, del estrés y toda la ansiedad que genera los miedos e incertidumbres que se presentan no ayudan nada, es vital saber que la felicidad y bienestar depende de uno mismo y de cómo cada uno afronta la realidad.


Es importante entender que el ser humano a lo largo de su vida vivirá momentos de adversidad, pues estos no van a desaparecer. Nuestra capacidad de adaptación y el ver las cosas desde una perspectiva positiva será lo que nos permita ser felices en momentos difíciles.

Aceptar la adversidad y la nueva realidad nos ayudará a sobreponernos de manera más rápida y más fuerte. Por el contrario, rechazarla o negarla no hará que desaparezca, sino que acrecentará más nuestra insatisfacción y frustración, y nos dejará en desventaja respecto a aquellos que ya la han aceptado y están trabajando para superarla.


Adaptarnos a cualquier situación que se nos presenta en la vida es fundamental para nuestra supervivencia. Si no podemos cambiar la situación, que es lo más probable, lo inteligente es adaptarse a ella. Esa es la clave: adaptación. Si te resistes y crees que puedes seguir como siempre, no harás los reajustes necesarios para sobrevivir con éxito en la nueva realidad.

Tienes que saber que adaptarse requiere mucho esfuerzo. Implica renunciar, priorizar, ser flexibles y tolerantes. Adaptarse también puede requerir pedir ayuda para reaprender a disfrutar la vida en la nueva realidad, la cual no será ni mejor ni peor, simplemente diferente.


Las adversidades no tienen por qué paralizarte. Es más, tienen que ser un impulso para mejorar y reforzarte hacia tus metas. Y aquí no debes olvidar que la felicidad no ha de estar en el punto final del destino, sino en el recorrido y viaje que te lleva a este. En palabras del ex presidente de Uruguay José Mújica, “mientras tengas causa para vivir y luchar, no tienes tiempo para estar descontento”.

A pesar de las adversidades que se presentan, la vida merece ser vivida. Y para vivirla felizmente hay que aceptar los desafíos y afrontarlos con una aptitud de adaptación y de positividad. Todo saldrá bien.

sábado, 21 de marzo de 2020

Coronavirus: crisis y oportunidad

Inmersos en la mayor privacidad de nuestras libertades, asunto este necesario, es momento de reflexionar acerca de lo que estamos viviendo. Nadie días atrás imagina que un dichoso virus podría hacer tambalear nuestros modelos sociales y económicos.

No vemos caer bombas. Tampoco sabemos la cara que tienen el dolor y el sufrimiento ahí fuera. Por el contrario, sí somos conscientes del momento de emergencia que nos ha tocado vivir. Estamos siendo testigos del desnude de la especie humana, donde mientras unos manifiestan su egoísmo más extremo, otros heroicos muestran su lado más profesional y solidario. Gracias a estos últimos.


Ahora todo el foco y esfuerzo debe estar en gestionar la crisis sanitaria y salvar el mayor número de vidas posible. Pasada esta, habrá que atender sus efectos sociales y económicos. Si estos no se gestionan adecuadamente, me temo que una revolución ciudadana será la encargada de cambiar todos los paradigmas que actualmente apuntalan el mundo, empezando por el propio sistema económico hasta terminar por el modelo social y democrático que sustentan nuestras sociedades.

En estos momentos vitales, de toda la clase política y sus instituciones se espera unidad y lealtad. Ya habrá tiempo de criticar errores y depurar responsabilidades. De los agentes sociales y económicos se espera cooperación y empatía para no dejar a nadie atrás. Y de los ciudadanos responsabilidad y compromiso para seguir las pautas dictadas. El estar confinados es un acto solidario con la vida. Únicamente desde esta unidad colectiva se podrá vencer esta pandemia y volver a la normalidad.


La Unión Europea corre el riesgo de contagio, y este puede ser mortal para el proyecto común. Después de garantizar paz y prosperidad por décadas, afronta su amenaza existencial más grave. Podrá salir más fuerte o pronosticada a desaparecer; dependerá de su respuesta y de la percepción de sus ciudadanos. En la gran crisis del 2008 falló, primó el interés nacional al común europeo. Me arriesgo a decir que sus primeros compases no están mucho en sintonía con lo que se espera de ella.

La que parece tampoco estar en sintonía, y con alta probabilidad de contagio, es la casa real con Felipe VI a la cabeza. La cacerolada del pasado miércoles, nunca antes vista en España, es un claro síntoma de la debilidad de esta institución. Si a esto le unimos el mensaje vacío y tardío del monarca, y el inapropiado momento para el comunicado transcendental que publicó éste días antes, me hace pensar que nunca voy a presenciar la coronación de la princesa Leonor como reina de España.


En la actual situación los medios de comunicación juegan un papel crucial. Es su responsabilidad informar con claridad y veracidad, siendo conscientes del impacto emocional de sus noticias. El covid-19 no ha de ocultar otros dramas que nuestra sociedad está viviendo, llamase refugiados de guerra, cambio climático o violencia de género, que los medios parecen haber olvidado.

Desde que estalló la crisis del coronavirus numerosos médicos y expertos en diferentes materias están expresando sus ideas y recomendaciones de cómo arreglar la situación, a la vez que criticando la gestión de la misma. La pregunta es clara y directa, si son tan excelentes y destacados profesionales ¿qué hacen que no están en la élite asesorando a los que toman las decisiones y/o gobernando el mundo? No hace falta responder, respondo yo: lo que están es esperando a recibir una llamada para participar en Supervivientes o Gran Hermano.


La actual crisis debe ser la crisis de la oportunidad. Oportunidad para fortalecer  el sistema sanitario público. Oportunidad para valorar las relaciones familiares y sociales. Para cambiar lo que no funciona. Oportunidad para mejorar la conciliación laboral-familiar. Oportunidad para demostrar quienes somos, y de que unidos podremos superar esta y cualquier otra adversidad.  En definitiva, el coronavirus ha de ser una oportunidad para mejorar la humanidad.

lunes, 30 de diciembre de 2019

No dejen nunca de criticarme

Para terminar el año me gustaría trasmitirte una idea: si sientes que te critican es que vas por buen camino, sino es que no aportas nada o eres invisible para el resto de los mortales.

El mundo evoluciona a ritmo de vértigo, pero lo que no cambia ni va a cambiar es que si destacas, la crítica estará asegurada. Clavo que sobresale, martillazo que se le da. Por tanto, si quieres ser el mejor asume que vas a ser atacado, porque únicamente los mediocres estarán a salvo de los palos.


El éxito en cualquier faceta de la vida no es gratuito, y cuando se está a tiros de todos siempre hay alguien que dispara. Da igual lo que hagas o digas, siempre va a ver alguien que no le guste y desenfunde el arma y apriete el gatillo. Lo mejor, aceptarlo y crearse una fuerte coraza para que no afecte.

Ante las críticas solamente hay dos opciones: renunciar a crecer, por lo que no vas a destacar y serás uno más, o aprender a gestionarlas, para que así el miedo no te haga renunciar a lo que quieres.

Tienes que asumir que de igual manera a ti no te gusta todo el mundo, tú no puedes gustar a todo el mundo. Tienes que asumir que la envidia existe desde que Caín mató a Abel, y que esta no va a desaparecer, que cuando te vaya bien tu entorno se alegrará, pero que cuando te vaya muy bien, ya no se alegrarán tanto. También tienes que asumir que a nadie le agrada que otros sobresalgan por encima de ellos, y que cuando esto ocurra lo achacarán a efectos de suerte o de enchufe.

De igual manera tienes que saber que nadie puede hacerte daño sin tu consentimiento. Lo que te puede hacer daño no son las críticas, que son palabras, sino tus pensamientos – interpretación de estas. Tú no puedes controlar que otros te critiquen, pero sí puedes controlar la interpretación que tú haces de esas críticas. Si no lo controlas, internamente te estarás diciendo: “lo que tú piensas de mí me importa más que lo que yo pienso de mí mismo”.


Para gestionar las críticas y que estas no afecten a tu potencial y felicidad, te dejo algunos tips:

-Ignora y no des importancia a los ataques. Recuerda que no llegarás a tu destino si te detienes a arrojarle piedras a cada perro que te ladre.
-Mantén la calma y trabaja tu equilibrio emocional. Cuando se está tranquilo internamente todo se ve de otra manera.
-“Castiga” a los que te envidian haciéndoles el bien. Hacer algo agradable por los que nos atacan desactiva sus ganas de echar leña al fuego.
-No hables de ti, deja que tus resultados lo hagan por sí mismos. Los resultados no se discuten, son hechos que avalan la credibilidad de cualquier persona.


A pesar de que la crítica no es agradable y de que hay que aprender a lidiar con ella, nunca olvides que hay algo mucho peor: que nadie te quiera criticar.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Black Fraude

-50% de su precio. Antes 249€, Ahora 149€. Solo a los 100 primeros. Ofertas increíbles. ¿Te suena toda esta literatura? Pues que sepas que no es oro todo lo que reluce.

A pesar que la mayoría de los españoles somos conscientes del “engaño” que hay detrás de todas estas campañas comerciales, una vez más parece ser que estamos copiando la cultura de consumo compulsivo de los EE.UU., y convirtiendo esta jornada en la de mayor volumen de compras de todo el año. Las tarjetas bancarias echan humo.


Con esta semana de hipotéticas rebajas se da el pistoletazo de salida al período de mayor consumo del año, las fiestas navideñas, que de seguir así en algún momento podría comenzar pasado las fiestas del Pilar o Santa María de Agosto. ¿Te imaginas las ferias de verano con las luces de Navidad encendida?

Los fantásticos descuentos publicitados a bombo y platillo estos días difieren mucho de la realidad. Buena parte de estos no son como lo pintan, ya que las empresas han ido subiendo sutilmente los precios en las semanas anteriores para llegado el momento poder ofrecer semejantes rebajas. ¿Quién se cree rebajas del 80%?, porque de ser cierto menudo el margen que tendría la empresa a su precio “normal”.

Tengo la percepción de que en estas campañas puedes encontrarte con productos rebajados, que los hay. Pero no van a ser productos de gran demanda o novedosos. Me explico; si el vendedor sabe que es un producto de fácil venta y que hay mucha demanda de él, ¿para qué rebajarlo si lo puede vender sin descuento? Los productos con descuentos serán aquellos que las empresas tienen en stock y que no pueden quitárselo de encima fácilmente. Si pudiera, ¿para qué le va a bajar el precio?


Otros productos con descuentos suelen ser productos ganchos. Buenos productos ofrecidos a precios muy bajos, de los cuales después se venden poquísimos o ningunos, para que una vez allí compres otros artículos que en un principio no te interesaban.

Para buena parte de los establecimientos la semana del Black Friday es un período de rentabilidad cruzada: algunos productos se rebajan, pero otros tantos se venden igual o más caros. Algo parecido a lo que se pierde con unos se recupera con otros. Podrás encontrarte con alguna ganga, seguro que sí, pero igual de seguro que picarás con otras cosas que no esperabas comprar, y que han aparecido por allí a un precio igual o superior que en cualquier otra fecha del año.

Los artículos de estas campañas no son productos de primera necesidad, ya que estos los adquieres a lo largo de todo el año y, por tanto, su precio no ha de variar. Son productos ligados a expectativas creadas por los equipos de marketing de las grandes empresas. Te crean una nueva necesidad, y te ofrecen un producto novedoso para que la satisfaga. Y todo, sin ser consciente de ello. Buen negocio, que diría mi amigo canito.


No esperes encontrar algo rebajado que sabes que se va a vender bien. Nadie es tonto. Compra lo que realmente necesites fijándote en el precio que vas a pagar, y no en el descuento, porque quizás este no es como tal.

sábado, 12 de octubre de 2019

Franco, sus restos, y la democracia

Parece ser que la democracia española está de enhorabuena; el dictador tiene los días contados en el mausoleo que el mismo mandó construirse.

Después de más de 40 años ocupando un lugar que no le corresponde, y de las numerosas trabas familiares, administrativas y religiosas de los últimos meses, por fin los restos del caudillo nunca más reposarán en el mismo lugar en el que descansan miles de sus víctimas. Una auténtica aberración.


Es una anomalía que en pleno siglo XXI un país europeo cuente con un lugar de tributo a aquel que aniquiló la democracia. Que exista un monumento de estado en el que se permita exaltar la figura del dictador, además de ser una auténtica vergüenza nacional, no ayuda a despojarse de la idea que todavía persiste en España entre bandos irreconciliables de “fachas” y “rojos”.

Con este acto valiente de exhumación por parte del gobierno actual, otros de ideología contraria y similar no se atrevieron, no solo se hace justicia sino que cierra una etapa más, no la última, de la mayor pesadilla que ha vivido España en sus últimos 100 años.

Y afirmo que no es la última, porque aunque se quiera hacer ver que las heridas están cerradas, estas no lo están. No lo estarán hasta que se haga justicia con todas las víctimas que sufrieron la sinrazón fascista. No lo estarán hasta que las miles de personas que se encuentran en cunetas y fosas comunes sean enterradas dignamente. Y no lo estarán hasta que se pida perdón y la historia narre lo sucedido.


Por respecto a las víctimas, la exhumación del generalísimo, que además de llegar tarde llega con polémica, así es España, y su posterior traslado, deberían llevarse a cabo con total discreción y tranquilidad, y sin posibilidad alguna de enaltecimiento por parte de los nostálgicos del régimen.

Ahora que el Valle de los Caídos no contará nunca más con los restos de Franco, y para completar la dignidad democrática que merece este monumento nacional, a mi juicio el propio Valle debería ser re significado mediante un doble proceso: estableciéndose un cementerio civil que reubique a todas las víctimas, y eliminándose el carácter de basílica para convertirlo en museo homenaje que explique lo ocurrido con la guerra civil, y lo acontecido posteriormente con la dictadura franquista.


De esta manera se estará creando un símbolo de reconciliación y paz que ayude a sanar y cerrar de una vez por todas las heridas que aún perdura entre la sociedad española. No es cuestión de remover el pasado. Se trata de entender el presente para avanzar en el futuro, y para entender el presente hay que conocer el pasado.

jueves, 8 de agosto de 2019

Porno, sexo, y acción

Sabía que tu curiosidad al leer el título te haría hacer clic en el post. No te preocupes, formas parte de la mayoría. Y es que un alto porcentaje de la población declara – oculta ser consumidores de pornografía.

Yo he visto porno, tú has visto porno, él/ella ha visto porno, nosotros hemos visto porno, vosotros habéis visto porno, y ellos han visto porno. Todos hemos visto porno alguna vez. Pero, ¿ver porno es sano?


Navegando por la red encuentras multitud de artículos que ponen en evidencia los pros y contras de ser consumidores de este género. Es cierto que se encuentran más artículos que exponen las consecuencias negativas de ser un consumidor adicto, pero igual puedes encontrar aquellos que muestran los beneficios de un consumo equilibrado.

El inicio al consumo de pornografía se está adelantando cada vez más a edades más tempranas. La causa; el acceso libre y gratuito desde cualquier dispositivo. Esta tendencia tiene importantísimas consecuencias en la formación de la personalidad de los adolescentes, y por consecuencia en las relaciones interpersonales de toda la sociedad.


El repunte machista entre los más jóvenes, el aumento de la violencia, así como la proliferación de manadas por toda la geografía, no son más que resultados de ver el tipo de material pornográfico que se produce hoy en día. Los adolescentes al ver este tipo de material se educan creyendo que las relaciones sexuales son como se muestra en estos vídeos. Al toparse con la realidad cuando son más adultos ven insatisfecha su necesidad creada, por lo que verán alteradas sus conductas, teniendo que acudir en muchos casos a la prostitución.

Hace falta educación sexual sin tabúes por parte de las instituciones así como por las familias, que expliquen a los más jóvenes correctamente que es el sexo. Por qué el sexo no es dominación del hombre sobre la mujer, o de un individuo sobre otro. El sexo tampoco es una práctica violenta y de riesgo, ni siquiera la vejación de la mujer al ser vista como un objeto sexual. Todo lo anterior, y mucho más, es lo que muestra la pornografía del siglo XXI. Pornografía a la que acuden la mayoría de los adolescentes a informarse sobre sexo.


Por otra parte hace falta más regularización del sector, que está plagado de mafias que explotan y abusan de personas, por no decir que se pasan por el arco del triunfo los derechos humanos. Está bien que se produzca porno para aquellos que libre y equilibradamente quieran consumirlo, pero este debe estar producido bajo estrictos cánones morales y éticos. De lo contrario, estaremos creando una sociedad enfermiza.

Se sabe que el consumo descontrolado de pornografía genera una necesidad de aumentar la intensidad de lo que se consume y se practica. Llega un momento que no satisface lo que se ve y se practica, y se necesita algo más. Esto es muy peligroso.


¿Es por tanto sano ver pornografía? Creo que sí, pero con moderación y conciencia. De lo contrario se crea adicción y posibles desequilibrios mentales.

domingo, 30 de junio de 2019

¿Sabes cuál es tu destino?

A lo largo de los años se ha escrito mucha literatura acerca del destino que cada ser humano tiene en su vida, pero ¿tú conoces el tuyo?

Según la RAE, el destino es la meta o punto de llegada. Aplicando el sentido común me hace pensar que todos deberíamos ir encaminado hacia este, pero la realidad es que no es así. Y no es así por cómo es cada individuo.


Hay personas que creen que tenemos un destino ya establecido, que hagamos lo que hagamos no lo cambiaremos. Piensan que al nacer cada uno tiene ya su destino fijado, y que no pueden hacer nada para cambiarlo.

Este tipo de personas consideran que hay individuos destinados a triunfar en su área, los cuales son afortunados por haber nacido con ciertas habilidades y talentos, y que otros no tienen más remedio que vivir la vida que les ha tocado. Al tener estas creencias no harán nada para alcanzar su destino, ya que piensan “lo que tenga que venir, vendrá”, por lo que por regla general no alcanzarán grandes cosas en sus vidas.


Por el otro lado están las personas que son conscientes que son ellas las que crean su propia meta. Están dispuestas a esforzarse por construir y alcanzar el destino que ellas mismas han diseñado, así como a saltear todas las circunstancias que no le conducen a este.

Saben que su destino depende del sacrificio. Son personas que consideran que las habilidades y talentos se pueden aprender y desarrollar. Piensan que existe el libre albedrío, y que son ellas las que tienen la capacidad de elegir el curso de sus vidas.

Están comprometidas con ellas mismas, no tiran balones fueras, y no suelen arrepentirse de nada, ya que ven los fracasos como oportunidades y como parte del proceso de aprendizaje que les llevan a su destino.


Es lógico pensar que en el destino de un individuo influyen muchos factores; la genética que condiciona el carácter o los rasgos físicos de una persona, el entorno social que determina el rango de oportunidades. Estos y otros factores, que son ciertamente influyentes, no son totalmente determinantes para alcanzar cierto destino. El ejemplo lo vemos cuando 2 personas en aparente similitud de condiciones alcanzan destinos diferentes. La causa, sus creencias acerca de su propio destino.

A pesar de que nuestras vidas a veces son un caos de casualidades y hechos ilógicos, el llevar las riendas de nuestro propio destino, ser dueños de nuestro timón, te va a permitir disfrutar del camino para alcanzarlo. Crea tu propio destino, sacrifícate, y tarde o temprano llegarás a él.

domingo, 21 de abril de 2019

Que piensen lo que quieran de mí

Intentar agradar a todo el mundo, preocuparse por el que dirán o limitarse a decir lo que se siente por no dañar al otro, no hace más que afectar al bienestar de uno mismo, y por ende a nuestra propia felicidad.

Es fácil de entender, si temes a lo que los demás puedan pensar sobre ti, tu vida será como ellos quieren que sea y no como a ti te gustaría. La clave, tu mente. Cultívala.


Buscar la aprobación en cada uno de tus actos y opiniones es como darles el timón de tu barco al mundo. Te llevarán al puerto que ellos quieran. Si buscas constantemente esa aprobación para sentirte bien te animo a que revises tu autoestima. La falta de confianza en ti mismo pueda estar detrás.

Si buscas que tu pareja apruebe todo lo que dices y haces, temo decirte que esa relación tiene los días contados a no ser que quieras vivir infelizmente. Si tienes miedo a expresar tu punto de vista en reuniones de trabajo por lo que tu jefe o compañeros puedan pensar de ti, siento decirte que no llegarás lejos. Si con tus amigos no te muestras como eres, lamento decirte es que realmente no sois verdaderos amigos.


Para dejar de temer lo que otros piensen de ti, te dejo algunas ideas:

-Celebra constantemente que eres un ser único, con tus debilidades y fortalezas. Y como ser único tendrás tus propios pensamientos. Si piensas como los demás, es que no estás pensando, y por tanto, no viviendo. Si imitas, es que estás inseguro, y si estás inseguro los demás lo notarán y tratarán de aprovecharse.

-Está fuera de tu alcance el pensamiento del resto. No importa tus palabras y gestos, cada uno lo interpretará en base a sus propias realidades y experiencias. Cómo la gente te percibe tiene más que ver con ellos que contigo. Te frustrará si esperas que todos piensen y actúen como tú. La vida no funciona así.

-Deja de creer lo que la gente está pensando sobre ti. La mayoría de las veces no piensan en ti, y si lo hacen no en el sentido que tu crees. No permitas que tu imaginación apodere tus miedos e inseguridades. Como te ven los demás es indiferente, como te ves a ti mismo lo es todo.

-Interioriza que lo que otros piensan sobre ti es su problema, no el tuyo. Cómo le pareces a alguien y cómo realmente eres pocas veces coinciden. Todos formarán una idea en base a lo que ven o escuchan, que nada tendrá que ver con la esencia de ti mismo. Es su problema si forman esa idea equivocadamente, el tiempo les hará corregirla si es que están dispuestos.

-Es tu elección que te afecte lo que otros crean de ti. Enfócate conscientemente en cada momento en cómo te quieres sentir, y esto te ayudará a no distraerte imaginando lo que los demás pudieran estar pensando.


Vivir tratando de complacer al otro, tratando de hacer y decir siempre “lo correcto”, es existir, no vivir. Cuanto menos te preocupes por lo que otros piensan de ti, menos complica y más feliz será tu vida. Vívela.