sábado, 5 de noviembre de 2016

¿Quieres ser mi pareja? NO, gracias

Queremos coquetear, pero no tener relaciones serias. Queremos comprometernos, pero no al cien por cien. Queremos que nos conquisten, pero sin ir muy en serio. Queremos que no nos barran los pies, pero al mismo tiempo seguir siendo independientes y libres. Queremos seguir persiguiendo la idea del amor, pero sin caer en ella.

Queremos decirle a Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle a “me gusta” y escribir comentarios, pero no queremos emparejarnos a nadie. Queremos vernos para hacernos una foto y subirla al Instagram, pero no estar juntos. Lo que queremos es tener fotos con todo el mundo y no llenar un álbum con la misma persona.


Queremos a alguien con quien hablar a cada momento del día, eso sí, a través de mensajes, pero no con quien conversar día tras día. Preferimos sentarnos en el sofá cada uno con nuestro móvil hablando por las redes sociales o viendo nuestra serie preferida, que interesarnos el uno por el otro.

Queremos una pareja para que nos escuche y desahogarnos cuando nos sentimos sol@s, pero no para compartir nuestros momentos felices. La pareja no debe ser solo tu paño de lágrimas. Debe ser tu amig@, con quien compartes tus sueños y miedos, tus alegrías y tus tristezas.

Queremos acompañante para viajar, pero no queremos tener acompañante de la vida. La pareja no es tu compañer@ con quien te marchas de viaje un fin de semana. Es quien te sigue en el largo viaje de la vida y no posee un simple billete de ida y vuelta. Es con quien debes descubrir y perderte en cada punto del universo.


Queremos encontrar el amor perfecto, y para ello buscamos en internet o en apps como si supiéramos que estaba allí esperándonos. Pones unos filtros y te sale tu pareja ideal, como pedido a domicilio y a medida de lo que te gusta. Pero lo que no queremos es saber que al igual que te esperaba a ti, esperaba a otr@s.

Queremos llevar acompañante a la cena de amigos, a la boda del primo o a la comida del club, pero no descubrir a la persona adecuada que se ajuste a todo tipo de eventos. Esa persona flexible y empática que, por amor y entendiendo la relación como un complemento, acompaña a su pareja a aquello que no es afín a sus gustos. Yo no voy, ve tú. ¿Te suena?.

Queremos encontrar nuestra media naranja, pero no esforzarnos para sacarle el jugo. Y para sacarle el jugo hay que exprimirla constantemente, mantener el mismo aroma del primer día, y tragarte los pequeños trozos ácidos que no te gustan. Porque todas las naranjas los tienen.


Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo. Queremos todos los beneficios sin ningún coste. Queremos que nos necesiten, pero no necesitar a nadie. Y es que está claro, queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación verdadera.


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