Se ha escrito tanto
sobre felicidad y existe tanta literatura al respecto que es llamativo observar
como ante situaciones como la ocasionada por el covid-19 no somos capaces de
ponerla en práctica. Porque seamos claro, en esta vida estamos para ser
felices.
Aunque el mundo
pareciera no estar en estos momentos para mucha fiesta, se ha colado un
invitado no esperado ni deseado, está en tus manos cómo tú te lo pases. Consciente
de que la crisis generada por el coronavirus, del estado de alarma y sus
consecuencias, del estrés y toda la ansiedad que genera los miedos e
incertidumbres que se presentan no ayudan nada, es vital saber que la felicidad
y bienestar depende de uno mismo y de cómo cada uno afronta la realidad.
Es importante entender
que el ser humano a lo largo de su vida vivirá momentos de adversidad, pues estos
no van a desaparecer. Nuestra capacidad de adaptación y el ver las cosas desde
una perspectiva positiva será lo que nos permita ser felices en momentos difíciles.
Aceptar la adversidad y
la nueva realidad nos ayudará a sobreponernos de manera más rápida y más
fuerte. Por el contrario, rechazarla o negarla no hará que desaparezca, sino
que acrecentará más nuestra insatisfacción y frustración, y nos dejará en desventaja
respecto a aquellos que ya la han aceptado y están trabajando para superarla.
Adaptarnos a cualquier
situación que se nos presenta en la vida es fundamental para nuestra
supervivencia. Si no podemos cambiar la situación, que es lo más probable, lo inteligente
es adaptarse a ella. Esa es la clave: adaptación. Si te resistes y crees que
puedes seguir como siempre, no harás los reajustes necesarios para sobrevivir
con éxito en la nueva realidad.
Tienes que saber que
adaptarse requiere mucho esfuerzo. Implica renunciar, priorizar, ser flexibles
y tolerantes. Adaptarse también puede requerir pedir ayuda para reaprender a
disfrutar la vida en la nueva realidad, la cual no será ni mejor ni peor, simplemente
diferente.
Las adversidades no
tienen por qué paralizarte. Es más, tienen que ser un impulso para mejorar y
reforzarte hacia tus metas. Y aquí no debes olvidar que la felicidad no ha de
estar en el punto final del destino, sino en el recorrido y viaje que te lleva
a este. En palabras del ex presidente de Uruguay José Mújica, “mientras tengas
causa para vivir y luchar, no tienes tiempo para estar descontento”.



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