sábado, 30 de mayo de 2020

Felicidad en tiempos de coronavirus

Se ha escrito tanto sobre felicidad y existe tanta literatura al respecto que es llamativo observar como ante situaciones como la ocasionada por el covid-19 no somos capaces de ponerla en práctica. Porque seamos claro, en esta vida estamos para ser felices.

Aunque el mundo pareciera no estar en estos momentos para mucha fiesta, se ha colado un invitado no esperado ni deseado, está en tus manos cómo tú te lo pases. Consciente de que la crisis generada por el coronavirus, del estado de alarma y sus consecuencias, del estrés y toda la ansiedad que genera los miedos e incertidumbres que se presentan no ayudan nada, es vital saber que la felicidad y bienestar depende de uno mismo y de cómo cada uno afronta la realidad.


Es importante entender que el ser humano a lo largo de su vida vivirá momentos de adversidad, pues estos no van a desaparecer. Nuestra capacidad de adaptación y el ver las cosas desde una perspectiva positiva será lo que nos permita ser felices en momentos difíciles.

Aceptar la adversidad y la nueva realidad nos ayudará a sobreponernos de manera más rápida y más fuerte. Por el contrario, rechazarla o negarla no hará que desaparezca, sino que acrecentará más nuestra insatisfacción y frustración, y nos dejará en desventaja respecto a aquellos que ya la han aceptado y están trabajando para superarla.


Adaptarnos a cualquier situación que se nos presenta en la vida es fundamental para nuestra supervivencia. Si no podemos cambiar la situación, que es lo más probable, lo inteligente es adaptarse a ella. Esa es la clave: adaptación. Si te resistes y crees que puedes seguir como siempre, no harás los reajustes necesarios para sobrevivir con éxito en la nueva realidad.

Tienes que saber que adaptarse requiere mucho esfuerzo. Implica renunciar, priorizar, ser flexibles y tolerantes. Adaptarse también puede requerir pedir ayuda para reaprender a disfrutar la vida en la nueva realidad, la cual no será ni mejor ni peor, simplemente diferente.


Las adversidades no tienen por qué paralizarte. Es más, tienen que ser un impulso para mejorar y reforzarte hacia tus metas. Y aquí no debes olvidar que la felicidad no ha de estar en el punto final del destino, sino en el recorrido y viaje que te lleva a este. En palabras del ex presidente de Uruguay José Mújica, “mientras tengas causa para vivir y luchar, no tienes tiempo para estar descontento”.

A pesar de las adversidades que se presentan, la vida merece ser vivida. Y para vivirla felizmente hay que aceptar los desafíos y afrontarlos con una aptitud de adaptación y de positividad. Todo saldrá bien.

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