Queremos
coquetear, pero no tener relaciones serias. Queremos comprometernos, pero no al
cien por cien. Queremos que nos conquisten, pero sin ir muy en serio. Queremos
que no nos barran los pies, pero al mismo tiempo seguir siendo independientes y
libres. Queremos seguir persiguiendo la idea del amor, pero sin caer en ella.
Queremos
decirle a Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle
a “me gusta” y escribir comentarios, pero no queremos emparejarnos a nadie. Queremos
vernos para hacernos una foto y subirla al Instagram, pero no estar juntos. Lo
que queremos es tener fotos con todo el mundo y no llenar un álbum con la misma
persona.
Queremos a alguien
con quien hablar a cada momento del día, eso sí, a través de mensajes, pero no con
quien conversar día tras día. Preferimos sentarnos en el sofá cada uno con
nuestro móvil hablando por las redes sociales o viendo nuestra serie preferida,
que interesarnos el uno por el otro.
Queremos una
pareja para que nos escuche y desahogarnos cuando nos sentimos sol@s, pero no para
compartir nuestros momentos felices. La pareja no debe ser solo tu paño de
lágrimas. Debe ser tu amig@, con quien compartes tus sueños y miedos, tus
alegrías y tus tristezas.
Queremos
acompañante para viajar, pero no queremos tener acompañante de la vida. La
pareja no es tu compañer@ con quien te marchas de viaje un fin de semana. Es
quien te sigue en el largo viaje de la vida y no posee un simple billete de ida
y vuelta. Es con quien debes descubrir y perderte en cada punto del universo.
Queremos encontrar
el amor perfecto, y para ello buscamos en internet o en apps como si supiéramos
que estaba allí esperándonos. Pones unos filtros y te sale tu pareja ideal,
como pedido a domicilio y a medida de lo que te gusta. Pero lo que no queremos
es saber que al igual que te esperaba a ti, esperaba a otr@s.
Queremos
llevar acompañante a la cena de amigos, a la boda del primo o a la comida del
club, pero no descubrir a la persona adecuada que se ajuste a todo tipo de
eventos. Esa persona flexible y empática que, por amor y entendiendo la
relación como un complemento, acompaña a su pareja a aquello que no es afín a
sus gustos. Yo no voy, ve tú. ¿Te suena?.
Queremos
encontrar nuestra media naranja, pero no esforzarnos para sacarle el jugo. Y
para sacarle el jugo hay que exprimirla constantemente, mantener el mismo aroma
del primer día, y tragarte los pequeños trozos ácidos que no te gustan. Porque
todas las naranjas los tienen.
Queremos todas
las recompensas sin asumir ningún riesgo. Queremos todos los beneficios sin
ningún coste. Queremos que nos necesiten, pero no necesitar a nadie. Y es que está
claro, queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una
relación, pero sin tener una relación verdadera.



Muy cierto
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