jueves, 12 de febrero de 2015

Corrupción a la carta

He escuchado y discutido varias veces a cerca de esa convicción de que el español por naturaleza es pícaro, espabilado y hasta incluso algo ladrón. Yo me niego a aceptar tal afirmación. El español, al igual que cualquier otro ser humano se comporta de la misma manera ante situaciones y sistemas similares. El problema es que en España tenemos un sistema que se brinda a la corrupción.

No es verdad que los españoles seamos corruptos. Este país lo forman en su inmensa mayoría millones de honrados ciudadanos que día tras día se levantan temprano para sacar a sus familias adelante. Lo que sí es verdad es que el sistema español es corrupto.




Por tanto, la corrupción en España es sistemática, y sólo podrá ser combatida con medidas estructurales que reformen en profundidad el sistema. Medidas que en mi opinión pasarían por:

- Reforzamiento de la justicia, garantizando su independencia y su equidad, con procedimientos rápidos y transparentes que no vulneren la presunción de inocencia, y con multas y penas estrictamente severas.

- Lucha decidida contra el fraude fiscal. El actual sistema favorece el fraude fiscal. Con datos del año pasado, 253.000 millones de euros escaparon en España del control del fisco, lo que representa en torno al 26% del PIB español. Se necesitan más técnicos y más inspectores, más mecanismos para su detención y, la eliminación de los llamados paraísos fiscales.

- Reforma de la administración, eliminando municipios, mancomunidades y diputaciones, eliminando infraestructuras sin sentido y costosas, como aeropuertos sin aviones o escuelas sin niños, e incorporando criterios productivos y transparentes en su adjudicación y ejecución.

- Nueva ley electoral que elimine las listas cerradas y las provincias como distritos. Todos los cargos que gestionen recursos públicos deberían ser elegidos directamente por los ciudadanos, eliminándose así los llamados puestos de confianza o puestos elegidos a dedo. Por otra parte, el voto de cada ciudadano debería tener el mismo peso con independencia de la provincia en la que resida el ciudadano.


- Modificación de la ley de partidos, garantizando su democracia interna, limitando su financiación y, mostrando absoluta transparencia en referencia a procedencia y gestión de recursos, eliminando así cualquier posibilidad de soborno y cohecho.

- Incorporación en las escuelas de una educación para la ciudadanía que instruya a las nuevas generaciones en los valores cívicos de la democracia.

Estas son algunas medidas que desde mi punto de vista impedirán que la corrupción sistemática que padecemos prevalezca contra la necesidad de regeneración democrática que la actual sociedad está pidiendo a gritos. 

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