He escuchado y discutido varias veces a cerca de esa
convicción de que el español por naturaleza es pícaro, espabilado y hasta
incluso algo ladrón. Yo me niego a aceptar tal afirmación. El español, al igual
que cualquier otro ser humano se comporta de la misma manera ante situaciones y
sistemas similares. El problema es que en España tenemos un sistema que se
brinda a la corrupción.
Por tanto, la corrupción en España es sistemática, y
sólo podrá ser combatida con medidas estructurales que reformen en profundidad
el sistema. Medidas que en mi opinión pasarían por:
- Reforzamiento de la justicia, garantizando su
independencia y su equidad, con procedimientos rápidos y transparentes que no
vulneren la presunción de inocencia, y con multas y penas estrictamente
severas.
- Lucha decidida contra el fraude fiscal. El actual
sistema favorece el fraude fiscal. Con datos del año pasado, 253.000 millones
de euros escaparon en España del control del fisco, lo que representa en torno
al 26% del PIB español. Se necesitan más técnicos y más inspectores, más
mecanismos para su detención y, la eliminación de los llamados paraísos
fiscales.
- Reforma de la administración, eliminando
municipios, mancomunidades y diputaciones, eliminando infraestructuras sin
sentido y costosas, como aeropuertos sin aviones o escuelas sin niños, e
incorporando criterios productivos y transparentes en su adjudicación y
ejecución.
- Nueva ley electoral que elimine las listas
cerradas y las provincias como distritos. Todos los cargos que gestionen
recursos públicos deberían ser elegidos directamente por los ciudadanos,
eliminándose así los llamados puestos de confianza o puestos elegidos a dedo. Por
otra parte, el voto de cada ciudadano debería tener el mismo peso con independencia
de la provincia en la que resida el ciudadano.
- Modificación de la ley de partidos, garantizando
su democracia interna, limitando su financiación y, mostrando absoluta
transparencia en referencia a procedencia y gestión de recursos, eliminando así
cualquier posibilidad de soborno y cohecho.
- Incorporación en las escuelas de una educación
para la ciudadanía que instruya a las nuevas generaciones en los valores
cívicos de la democracia.
Estas son algunas medidas que desde mi punto de
vista impedirán que la corrupción sistemática que padecemos prevalezca contra
la necesidad de regeneración democrática que la actual sociedad está pidiendo a
gritos.

