domingo, 6 de mayo de 2018

ETA, derrotada y fracasada

Derrotada porque ha sido la democracia la que ha puesto punto y final a la banda terrorista, y fracasada porque no ha conseguido ninguno de sus objetivos políticos. Enhorabuena sociedad española.

En una semana en la que se nos dice que hay que pasar página, esta no puede pasarse sin haber sido leída con anterioridad. Y es que ETA ha causado tanto sufrimiento, que no será fácil darle la vuelta a la hoja. Esta hoja pesa demasiado.

Pesa porque han sido casi 60 años de intolerancia, de falta de libertad, de miedo y de violencia armada, y todo para llegar al mismo punto de partida. ¿Acaso la banda de criminales ha conseguido algo? NADA. Y han conseguido nada porque se han encontrado en frente a un estado democrático que no ha cedido políticamente al chantaje. Han conseguido nada porque se han topado con una sociedad ejemplar que ha resistido a años de asesinatos, secuestros, extorsiones y amenazas.


ETA, inspirada en el IRA y en los movimientos de liberalización nacional de Cuba, desde su nacimiento terrorista y sanguinario estaba destinada a desaparecer sin lograr sus pretensiones, que no eran otras que el derecho a la autodeterminación y el lograr una Euskal Herria reunificada, independiente y socialista. No supo entender que en una España democrática y respaldada por la UE sí tenía cabida sus ideas políticas, pero no la acción armada para implementarlas.

A pesar de que la banda anunciaba esta semana su disolución, esta reconocía su derrota en 2011. Año que decidió no matar a ningún inocente más. Y decidió empezar a limpiarse las manos de sangre, no solo por el cambio de giro en la izquierda abertzale ante la pérdida de confianza de la ciudadanía vasca y por las discrepancias con su partido de cabecera, BATASUNA, sino también por los éxitos policiales y la política del gobierno de Zapatero.

ETA, que está convirtiendo su inapelable derrota en un lavado de imagen en pro de la paz y justificando sus crímenes como una gesta heroica por su causa, debe saber que todo el mundo es consciente de lo acontecido en este país. ¿A quién pretenden engañar? Que sepan que pasarán a la posteridad como la organización asesina que ensangrentó nuestra historia, y que el único legado que dejan es el sufrimiento causado a las víctimas y a la democracia.


Ahora toca a las instituciones y al pueblo trabajar por la convivencia. Pero lo más importante, toca trabajar desde la izquierda abertzale para reconocer el daño injustamente causado, ya que ETA desaparece sin autocrítica y sin pedir perdón. Hasta que no se produzcan estos hechos, no podremos empezar a coger la hoja para pasar página.

Su disolución no debe extinguirle de sus culpas. Los casos tienen que seguir siendo investigados. Los asesinos tienen que seguir siendo juzgados y condenados. Y los presos tienen que cumplir íntegramente sus penas, sin ninguna concesión ni impunidad. Solo de esta manera se estará respetando y tributando a la víctimas.

sábado, 31 de marzo de 2018

Mamá, ¿soy José o Josefa?

A pesar que yo no he tenido que hacerme esta pregunta interna, muchas personas se encuentran ante esta tesitura a lo largo de sus vidas. Y es que está claro, el sexo genético no siempre determina la identidad sexual.

Por todo el mundo es sabido que hay personas que nacen con un cuerpo que no les corresponde. Que desde muy temprano en sus vidas son conscientes de que su identidad no es la que aparece en su DNI ni la que refleja su propio cuerpo. Y me pregunto, ¿todavía hay quien piensa que los trangéneros son personas enfermas? ¿todavía se piensa que algun@s se sientan en una mesa para decidir acerca de su identidad sexual?  Hasta que no dejen de existir estas mentalidades no habremos avanzado como sociedad.


Sentirse niño o niña, hombre o mujer, es prácticamente automático e independiente del sexo genético que se posea. Sólo cada un@ sabe lo que es. Conocer científicamente la intersexualidad ayudaría a entender la diversidad de individuos. Porque está comprobado que alteraciones hormonales  pueden desarrollar genitales en cuerpos humanos que no se corresponden con la identidad sexual de esos individuos.

Es triste pensar que José o Josefa, que no decidieron nada al nacer, estén prisioneros con sus propios cuerpos. Me aterroriza saber que hay personas viviendo reprimidas ante el miedo de una sociedad intolerante, que no entiende acerca de la libertad e identidad sexual, y que no ve más allá de un universo binario. Pues no todo es rosa o azul, también hay otros colores, y como dice Paul B. Preciado: “las personas somos demasiado complejas para reducirlas a una esencia femenina o masculina; se actúa como hombre o como mujer, a veces como las dos cosas, a veces como ni una cosa ni la otra", todo dependerá de cada individuo.


¿Cuántos padres les preguntan a sus hijos de que género se sienten? ¿cuántos amigos se ayudan para descubrirse a sí mismo? ¿qué porcentaje de la sociedad entiende más allá de los 2 géneros que tradicionalmente nos han educado? Pocos, muy pocos. El mundo da por hecho que el haber nacido con genitales de mujer te convierte en mujer, y viceversa. Esto es difícil de asumir para alguien que se siente, vive y sabe que es hombre (o mujer).

Hay que eliminar trabas administrativas para que cada cual elija su registro de género, si es que se siente de alguno. Tenemos que brindar apoyo a todas las personas en sus procesos de identificación y transformación, y lo más importante, hay que respetar y entender acerca de la identidad sexual. Porque me duele que en España, para ser reconocido como hombre o mujer, un trans tenga que presentar un certificado de disforia de género y acreditar dos años de tratamiento. Como diría my friend Aaron, really?


Sería bello que se criaran a los hijos con toda la información y libertad para sentirse quien es cuando tenga la capacidad de serlo, y así no encontrarse con un mundo preconfigurado en el que no encajar. Tan malo es no permitir a un niño jugar con muñecas como señalar su feminidad por haber mostrado interés por juegos considerados femeninos.

Hay que mostrarse al mundo como se siente. Mirarse al espejo y reconocerse. Aceptarse y ser un@ mism@. Vivir la vida que cada un@ libremente elige, porque no hay peor condena que vivir reprimid@ hacia un@ mism@ y vivir una vida con un cuerpo que no te corresponde.

domingo, 25 de febrero de 2018

Españoles, presos de sus trabajos

Si en boca del lúcido Pepe Mújica para ser ciudadanos libres no se debe depender del trabajo, los españoles somos presos del mismo. Y es que en España, la idea de conciliación de la vida personal y laboral es una auténtica quimera. Trabajamos mucho, pero rendimos poco.

Trabajo presencial y de postureo, horarios pensados para echarse la siesta, discriminación hacia las mujeres, horas extras pagadas con un gracias, salarios a la baja como manera única de salir de la crisis, legislación que no se cumple, y junto a unos estilos de dirección de siglos pasados, están situando a España una vez más a la cola de nuestros vecinos europeos, los cuales sí disfrutan de un equilibrio entre la vida personal y profesional.


Si independientemente de donde vivas y de cuál es tu background todos los ciudadanos del mundo disponemos de las mismas horas a la semana, parece algo llamativo que los españoles seamos de los menos productivos. ¿Será algo cultural? ¿O es algo inherente al sistema empresarial español? Sea lo que fuere, la cuestión es que como sociedad moderna y desarrollada que somos, y si queremos retener al talento y continuar avanzando, le tenemos que dar la vuelta a la tortilla de manera inminente. De lo contrario, “adiós a mi España querida dentro de mi alma te llevo metida” decía una letra del gran Valderrama.

Y es que una cosa está clara, sin flexibilidad laboral, sin tener que calentar la silla para aparentar que trabajamos duro, sin sueldos decentes y, sin igualdad entre hombres y mujeres, todo trabajador estará insatisfecho, y si lo está será menos productivo, y si es menos productivo afectará a la cuenta de resultados de la empresa, y al final acabará marchándose.


No se trata simplemente de salir antes, ni de trabajar más o menos, sino de una manera más flexible y planificada. Se trata de implantar por ejemplo políticas de permisos que permitan a los trabajadores cuidar de sus seres queridos a la vez que trabajan. Las claves no solo están en el negocio, sino en las personas, que son el punto diferenciador de una empresa de otra, y son estas las que con mejor conciliación ayudan al desarrollo de los negocios.

Hay que orientarse hacia un sistema que mida el desempeño basado en objetivos, donde se valore el compromiso y la profesionalidad, y no las horas que se pasan en el puesto de trabajo. Sólo con teletrabajo y horarios flexibles, además de evitar atascos y alta contaminación, se permitiría a los trabajadores planificar y disfrutar mejor de sus vidas, lo que claramente tendrá repercusión en sus niveles de felicidad y productividad que se verán reflejados en la marcha de las empresas.


Es cuestión de querer y de actitud, de que gobierno junto con los agentes sociales y trabajadores empiecen por hablar y estudiar las particularidades de cada sector, de fijarse en países modelos, y de comenzar a implantar ya medidas que hagan que las personas no tengan que estar condenadas a vivir para trabajar.

Porque esa ida, la de vivir para trabajar, es más propia de un país en vía de desarrollo que de una sociedad avanzada como la española. 

jueves, 28 de diciembre de 2017

Te concederé tres deseos

Hoy me he levantado con buen pie, como de costumbre, y me propongo concederte lo que me pidas. Pero tienes que prometerme que trabajarás duro. Porque ya lo dice el refrán, nadie da duros por pesetas.

Te seré sincero, tú te concederás tus deseos.


Empecemos por el primero. Seguro que me pides ser feliz. ¿Quién no quiere serlo? Para este tengo la receta mágica. La felicidad está en tus manos. Depende de uno mismo, no de factores externos. La felicidad es filosofía de vida. Uno decide ser feliz o no serlo. Es cuestión de actitud, de enfoque de vida, de lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de lo que nos pasa. Sé que no es fácil estar feliz todo el tiempo. Habrá situaciones que bajen nuestros niveles de felicidad, lo cual no quiere decir que estemos infelices.

Busca ser tú mismo y hacer lo que te guste. Rodéate de gente con la que te sientas a gusto. Será un camino, no en línea recta, y la única manera de descubrirlo será caminando. Camina.


Venga, pídeme el segundo. ¿Quieres ser millonario? Pues te quedarás con las ganas. Si no has nacido en una familia de postín, y a no ser que te toque la lotería, circunstancia muy poco probable, tu cuenta bancaria no sumará nuevos ceros de un año para otro. Pero no te preocupes, también puedes ser rico de amigos y familiares. Eso sí que es una fortuna al alcance de muy pocos. Y como todas las fortunas hay que trabajarlas y cuidarlas constantemente. Pasa rato con los tuyos, preocúpate de ellos. Llama a tus amigos, invítale unas cervezas. Son simples gestos que harán crecer tu fortuna.

¿Y que me pides de tercero? ¿Un trabajo o una pareja? Sabía que elegirías la segunda opción. Pues para el amor también tengo otra receta. No lo pidas, no lo busques. Aparecerá cuando menos lo esperes. Ese será el amor verdadero, no el ideal, que no existe. El otro, el que buscas desesperadamente, será para usar y tirar. Pero mientras que esperas diviértete, conoce a personas, no te cierres. Seguro que alguna de ellas será el amor de tu vida.


Y si ya la tienes y no te llena o no te hace feliz, borrón y cuenta nueva. No tengas miedo a la ruptura, porque es más sano estar solo que acompañado por una pareja tóxica.

Ahora que comienza un nuevo año es un momento perfecto para marcarse las acciones que nos llevarán a alcanzar nuestros deseos, ya que si no hay acción habrá decepción.

sábado, 28 de enero de 2017

Por favor, dejarme morir

Tranquilos, no alarmarse. Yo no me quiero morir. Pero sí lo quieren hacer muchas otras personas. Y no pueden. ¿Será porque la eutanasia es ilegal y está politizada? ¿Se trata de un asunto religioso? Entremos a fondo.

Para entender esta reflexión habría que empezar por estudiar el término. Eutanasia proviene del griego eu (bien o fácil) y thanatos (muerte). Así que, etimológicamente significa "buena muerte", no matar.


España, a la vanguardia en logros sociales, se merece ya un debate abierto que permita la discusión de una ley de despenalización de la misma. Que no la considere un delito. Una ley que no obligue a nadie, pero que permita a cada ser humano poder decidir y elegir libre y voluntariamente el final de su vida.

La muerte, utilizada por las religiones monoteístas como elemento de poder para meter miedo y ganarse la vida eterna, siempre ha estado en manos de un ente supremo. Vaya broma. La muerte nos pertenece a los seres humanos, y somos nosotros los que tenemos que decidir esta etapa de nuestras vidas. Hay que educar a la sociedad en referencia a la muerte. Hablar con naturalidad acerca de ella y asumir que llegará.

Y después están los políticos. Aquellos que proclaman la defensa de las libertades y no garantizan la libertad de decisión propia de morir. Aquellos que protegen el sufrimiento animal y permiten que un veterinario acabe con su vida, al tiempo que penalizan al médico que ayuda a una persona a morir. Menudas contradicciones.


Pero la mayor contradicción es la que se produce en nuestros centros sanitarios día tras día. Cuando un facultativo a petición de un paciente lo seda, le retira su medicamento o le desconecta de la máquina que le mantiene con vida, para dejarle morir. Y vamos y ha esto lo llamamos muerte voluntaria asistida. Todo porque con la sedación paliativa se evita el sufrimiento y se muere por la enfermedad, mientras que con la eutanasia se entiende que se mata al paciente. ¿Dónde está el límite? Yo no lo veo.

Ayudar a dejar de sufrir y morir en paz tiene que ser un objetivo de la medicina del siglo XXI, al igual que lo es curar y prevenir enfermedades. Hay que otorgar un nuevo “poder” a los médicos que no atente con su código ético. En este contexto, la eutanasia debe ser una opción para paliar el sufrimiento. Una opción que no obligue a los facultativos a practicarla, pero que permita ser solicitada ante circunstancias reguladas. De lo contrario se está fomentado el suicidio y la eutanasia clandestina.


¿Quién es un médico, un juez, un político o el mismo papa para impedir que un ser humano, en plenas facultades psicológicas y mentales, decida voluntaria y conscientemente dejar de sufrir? El 65% de la población española nos hacemos esta reflexión. Te preguntarás entonces ¿carta abierta a la muerte? No lo creo. Debe haber controles estrictos para que nadie recurra a esta práctica ante una depresión tratable o por otras causas sociales como la soledad o el cansancio de vida. Para estos problemas la sociedad debe ofrecer otras soluciones.

Brindemos por tanto la oportunidad de morir dignamente. Y para ello tenemos que garantizar la libertad de decidir cómo, cuándo y dónde morir. La eutanasia tiene que ser una opción y un derecho que permita el acceso legal a la muerte.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Trump, Ropero y el Populismo

Si en 2015 selfie fue la palabra más utilizada, en este 2016, y sin haber terminado, populismo será la palabra más repetida. Está de moda. Parece como una plaga que se está extiendo por todo el mundo. Se tacha a Trump de populista al mismo tiempo que Obama se declara populista. Desde Podemos al partido de Marie Le Pen en Francia, pasando por los socialistas, todos son tachados de populistas. Pero ¿qué es el populismo? ¿es malo o bueno ser populista?

El populismo es un instrumento electoral y de poder. Trata de convencer a las masas prometiéndoles todo aquello que quieren escuchar. Y una vez en el poder, donde dije digo digo diego. Y si te he visto no me acuerdo. Esto es lo que hace el populismo entre otras cosas.


Populismo, derivado de la palabra latina populus (pueblo), está impregnado en todas las ideologías. El político populista trata de representar la voz del pueblo frente a la élite, a la que considera responsable de todos los males. Un populista de izquierdas no distingue entre izquierda-derecha, sino entre pueblo-oligarquía, centrando sus ataques contra la élite liberal. Por el contrario, los populistas de derecha son más identitarios, y para ello tratan de proteger a su pueblo étnico del establishment. De ahí su xenofobia. Lo único en común de ambos populismos es que defienden el proteccionismo frente al libre mercado.

El problema radica en que el populismo se está convirtiendo en una amenaza de las democracias, donde cada vez existe una mayor ausencia de discurso y pérdida de principios e ideología. Ante promesas imposibles, se juega con las pasiones, ilusiones e ideales de la gente, dejando fuera la razón y la lógica. Los populistas jamás son culpables de nada. Son la única solución. Viven de señalar siempre a culpables ajenos, aduciendo que todo se hace en beneficio del pueblo.


En américa latina poblaciones desesperadas ante interminables crisis acuden a ciertos líderes populistas y “democráticos”, que una vez en el poder desmontan el sistema y se llenan los bolsillos. Allá, en muchos casos, el sueño populista acaba en auténticos desastres económicos y sociales, donde el vendedor de fantasías se convierte en tirano. 

Mi madre, que mientras escribo este post está pasando unos días conmigo me pregunta ¿Y esto también pasa aquí?. Y yo, que no puedo evitarlo le pregunto ¿Te suena lo siguiente?

Érase una vez un pequeño pueblo extremeño donde el ayuntamiento daba empleo a sus ciudadanos como si de una multinacional se tratase, eso sí, siempre a los mismos. Donde “ayuditas y prestaciones” para tener contento al rebaño y asegurado el voto estaban a la orden del día. Allí todos estaban contentos pensando que todos esos gestos eran gratuitos. Las palabras impuesto y deuda nadie las conocía. Veían al “amo del cortijo” publicitándose en los medios locales como el mesías que había venido a resolver sus problemas. Y colorín colorado este cuento sigue, y sigue, y sigue.


¿Y cómo desmontamos el populismo? te estarás preguntando. Pues con educación y conocimiento. Una población menos "ignorante” será más difícil de engañar y manipular a través de las pasiones e ilusiones. Solo con educación, lógica y razón se puede combatir las promesas y mentiras del populismo.