Querida abuela,
Llevaba varias semanas pensando en escribirte para decirte
que estos días se cumplen media vida mía sin verte. No veas lo que te recuerdo.
Te fuiste sin avisarme cuando yo tenía 18 años, y no imaginas las cosas tan hermosas que han ocurrido en estos otros 18 años. Tengo que contarte tantas cosas que no sé ni por dónde empezar. No sé si empezar por decirte que todos tus hijos y nietos estamos bien, o por decirte que no hay una semana del año en el que en algún momento no se me venga alguno de tus recuerdos.
Cierro los ojos y veo tu figura, riguroso luto, mandil al
talle cuando nos hacías refrito, y pañuelo blanco guardado en una de tus
mangas. Sigo con los ojos cerrados y te veo sentada en el sillón orejero
rodeada de mis tíos y primos, todos comiendo los churros y las chuches que
poníamos en el centro de la camilla. Ahí aprendí el valor de la familia y el de
compartir. Gracias por tanta enseñanza. No quiero abrir los ojos para recordar
cuando me llamabas “Joselito el Gallo” y me decías que te regase las macetas
porque te dolían las piernas, o cuando me pedías que cambiara la tv a la 2 porque
iba a empezar los toros. Creo que de ahí viene mi pasión.
Nunca olvidaré lo feliz que fui siendo un niño jugando en tu
casa con mis primos, las veces que mirábamos el pájaro muerto en la pared, los
cumpleaños en las habitaciones de atrás del todo, las noches jugando en la
calleja, las veces que nos mandabas a comprar anca la conce o anca molano, y las
veces que nos recordabas no arrimarnos al pozo. Millones de recuerdos que tengo
en el cajón de mi memoria.
Imagino que estás deseando ver alguno de tus hijos. Ten
paciencia, aunque van para arriba están todos estupendamente. Es hermoso verlos
a todos juntos siempre, compartiendo los buenos y no tan buenos momentos. Yo
disfruto pasando tiempo con ellos: nos vamos “al plao” cada verano, pasamos la
navidad en familia, hacemos rutas a castillos, y estamos siempre celebrando cosas.
Siempre comiendo, cantando y bailando, y algunos jugando a las cartas. Siéntete
orgullosa de la familia que formaste, nosotros todos estamos muy orgullosos de
ser Sileros. Nos encanta que nos digan por la calle “te he sacado por la pinta,
sois todos iguales”.
Cuando nos dejaste estaba a punto de irme a la universidad, pues me licencié en economía. Después de unos años de vivir en Inglaterra y de renovarme un poco profesionalmente, decidí vivir en Madrid para probar suerte. No puedo quejarme, estoy bien y contento, pero echo mucho de menos a los míos, y a mi querida Extremadura. ¿Recuerdas aquello que te conté tantas veces?, pues hablé con mis padres, mis hermanos y algunos de mis amigos, y todo fue fenomenal. Ahora estoy más tranquilo que nunca. Te iré contando si hay novedades.
Seguro que mi madre te ha escrito un whatsapp, es toda una
influencer, para hablarte de mis hermanos y mandarte alguna foto, le encanta. Nuestra
“tata” está mejor que quiere, aunque se queja mucho. Mi hermano está genial, sigue
soltero y mi madre no consigue echarlo de casa ni con agua caliente. La niña,
que tiene ya 33 otoños, no cambia, sigue igual de loca y viviendo a su manera.
Yo a veces les envidio. A quién envidio es a mi padre, no lo vas a reconocer el
día que lo veas. Está cambiado en todos los aspectos, parece un joven de 30
años, y cuida de mi madre como nunca: que si todos los días le hace el desayuno
y se lo lleva a la cama, que si “pichi” llévame aquí o allí, que si “niño”
vamos a este evento o a esta cena. Están todo el día de chupa y enciende, y
bien que hacen. Ah por cierto, abuela mi padre te tiene preparadas unas
aceitunitas machadas que tanto te gustan. Cuando vaya a verte te las llevo.
¿Y que te cuento de mi madre?, pues que la amamos con toda
nuestra alma. Que es un ser muy especial, a pesar de que es tauro. Ya se ha
jubilado, si es que en algún momento para de trabajar. Sigue igual de cariñosa
y callejera que siempre, aunque sabe perfectamente donde está el nido. Me
recuerda mucho a ti, es la matriarca de la casa. Conoce a medio pueblo, y la
quiere el otro medio. Es una luchadora ejemplar que está ganando su batalla. No
sé si te ha dicho que tiene 2 nietos, mi Ángel y mi Carlos. Ángel es guapo a
rabiar, y es un ser muy noble. Carlos es un sabio con mucho arte. Los queremos
muchísimos.
De resto decirte que el mundo está cambiando a pasos
gigantescos, que todo está medio loco, que te prometemos seguir todos unidos y
cuidarnos como siempre lo hemos hecho. Sé que nos proteges a todos desde donde
estés y que eres la guía para muchos de nosotros. Dale recuerdos al abuelo, y cuida
de cada uno de nosotros hasta cuando nos llegue el momento de volver a verte.
Aunque la vida me quitó pronto de tu presencia, te recordaré
siempre abuela.
Tu nieto.


