sábado, 30 de noviembre de 2019

Black Fraude

-50% de su precio. Antes 249€, Ahora 149€. Solo a los 100 primeros. Ofertas increíbles. ¿Te suena toda esta literatura? Pues que sepas que no es oro todo lo que reluce.

A pesar que la mayoría de los españoles somos conscientes del “engaño” que hay detrás de todas estas campañas comerciales, una vez más parece ser que estamos copiando la cultura de consumo compulsivo de los EE.UU., y convirtiendo esta jornada en la de mayor volumen de compras de todo el año. Las tarjetas bancarias echan humo.


Con esta semana de hipotéticas rebajas se da el pistoletazo de salida al período de mayor consumo del año, las fiestas navideñas, que de seguir así en algún momento podría comenzar pasado las fiestas del Pilar o Santa María de Agosto. ¿Te imaginas las ferias de verano con las luces de Navidad encendida?

Los fantásticos descuentos publicitados a bombo y platillo estos días difieren mucho de la realidad. Buena parte de estos no son como lo pintan, ya que las empresas han ido subiendo sutilmente los precios en las semanas anteriores para llegado el momento poder ofrecer semejantes rebajas. ¿Quién se cree rebajas del 80%?, porque de ser cierto menudo el margen que tendría la empresa a su precio “normal”.

Tengo la percepción de que en estas campañas puedes encontrarte con productos rebajados, que los hay. Pero no van a ser productos de gran demanda o novedosos. Me explico; si el vendedor sabe que es un producto de fácil venta y que hay mucha demanda de él, ¿para qué rebajarlo si lo puede vender sin descuento? Los productos con descuentos serán aquellos que las empresas tienen en stock y que no pueden quitárselo de encima fácilmente. Si pudiera, ¿para qué le va a bajar el precio?


Otros productos con descuentos suelen ser productos ganchos. Buenos productos ofrecidos a precios muy bajos, de los cuales después se venden poquísimos o ningunos, para que una vez allí compres otros artículos que en un principio no te interesaban.

Para buena parte de los establecimientos la semana del Black Friday es un período de rentabilidad cruzada: algunos productos se rebajan, pero otros tantos se venden igual o más caros. Algo parecido a lo que se pierde con unos se recupera con otros. Podrás encontrarte con alguna ganga, seguro que sí, pero igual de seguro que picarás con otras cosas que no esperabas comprar, y que han aparecido por allí a un precio igual o superior que en cualquier otra fecha del año.

Los artículos de estas campañas no son productos de primera necesidad, ya que estos los adquieres a lo largo de todo el año y, por tanto, su precio no ha de variar. Son productos ligados a expectativas creadas por los equipos de marketing de las grandes empresas. Te crean una nueva necesidad, y te ofrecen un producto novedoso para que la satisfaga. Y todo, sin ser consciente de ello. Buen negocio, que diría mi amigo canito.


No esperes encontrar algo rebajado que sabes que se va a vender bien. Nadie es tonto. Compra lo que realmente necesites fijándote en el precio que vas a pagar, y no en el descuento, porque quizás este no es como tal.