jueves, 8 de agosto de 2019

Porno, sexo, y acción

Sabía que tu curiosidad al leer el título te haría hacer clic en el post. No te preocupes, formas parte de la mayoría. Y es que un alto porcentaje de la población declara – oculta ser consumidores de pornografía.

Yo he visto porno, tú has visto porno, él/ella ha visto porno, nosotros hemos visto porno, vosotros habéis visto porno, y ellos han visto porno. Todos hemos visto porno alguna vez. Pero, ¿ver porno es sano?


Navegando por la red encuentras multitud de artículos que ponen en evidencia los pros y contras de ser consumidores de este género. Es cierto que se encuentran más artículos que exponen las consecuencias negativas de ser un consumidor adicto, pero igual puedes encontrar aquellos que muestran los beneficios de un consumo equilibrado.

El inicio al consumo de pornografía se está adelantando cada vez más a edades más tempranas. La causa; el acceso libre y gratuito desde cualquier dispositivo. Esta tendencia tiene importantísimas consecuencias en la formación de la personalidad de los adolescentes, y por consecuencia en las relaciones interpersonales de toda la sociedad.


El repunte machista entre los más jóvenes, el aumento de la violencia, así como la proliferación de manadas por toda la geografía, no son más que resultados de ver el tipo de material pornográfico que se produce hoy en día. Los adolescentes al ver este tipo de material se educan creyendo que las relaciones sexuales son como se muestra en estos vídeos. Al toparse con la realidad cuando son más adultos ven insatisfecha su necesidad creada, por lo que verán alteradas sus conductas, teniendo que acudir en muchos casos a la prostitución.

Hace falta educación sexual sin tabúes por parte de las instituciones así como por las familias, que expliquen a los más jóvenes correctamente que es el sexo. Por qué el sexo no es dominación del hombre sobre la mujer, o de un individuo sobre otro. El sexo tampoco es una práctica violenta y de riesgo, ni siquiera la vejación de la mujer al ser vista como un objeto sexual. Todo lo anterior, y mucho más, es lo que muestra la pornografía del siglo XXI. Pornografía a la que acuden la mayoría de los adolescentes a informarse sobre sexo.


Por otra parte hace falta más regularización del sector, que está plagado de mafias que explotan y abusan de personas, por no decir que se pasan por el arco del triunfo los derechos humanos. Está bien que se produzca porno para aquellos que libre y equilibradamente quieran consumirlo, pero este debe estar producido bajo estrictos cánones morales y éticos. De lo contrario, estaremos creando una sociedad enfermiza.

Se sabe que el consumo descontrolado de pornografía genera una necesidad de aumentar la intensidad de lo que se consume y se practica. Llega un momento que no satisface lo que se ve y se practica, y se necesita algo más. Esto es muy peligroso.


¿Es por tanto sano ver pornografía? Creo que sí, pero con moderación y conciencia. De lo contrario se crea adicción y posibles desequilibrios mentales.