domingo, 30 de junio de 2019

¿Sabes cuál es tu destino?

A lo largo de los años se ha escrito mucha literatura acerca del destino que cada ser humano tiene en su vida, pero ¿tú conoces el tuyo?

Según la RAE, el destino es la meta o punto de llegada. Aplicando el sentido común me hace pensar que todos deberíamos ir encaminado hacia este, pero la realidad es que no es así. Y no es así por cómo es cada individuo.


Hay personas que creen que tenemos un destino ya establecido, que hagamos lo que hagamos no lo cambiaremos. Piensan que al nacer cada uno tiene ya su destino fijado, y que no pueden hacer nada para cambiarlo.

Este tipo de personas consideran que hay individuos destinados a triunfar en su área, los cuales son afortunados por haber nacido con ciertas habilidades y talentos, y que otros no tienen más remedio que vivir la vida que les ha tocado. Al tener estas creencias no harán nada para alcanzar su destino, ya que piensan “lo que tenga que venir, vendrá”, por lo que por regla general no alcanzarán grandes cosas en sus vidas.


Por el otro lado están las personas que son conscientes que son ellas las que crean su propia meta. Están dispuestas a esforzarse por construir y alcanzar el destino que ellas mismas han diseñado, así como a saltear todas las circunstancias que no le conducen a este.

Saben que su destino depende del sacrificio. Son personas que consideran que las habilidades y talentos se pueden aprender y desarrollar. Piensan que existe el libre albedrío, y que son ellas las que tienen la capacidad de elegir el curso de sus vidas.

Están comprometidas con ellas mismas, no tiran balones fueras, y no suelen arrepentirse de nada, ya que ven los fracasos como oportunidades y como parte del proceso de aprendizaje que les llevan a su destino.


Es lógico pensar que en el destino de un individuo influyen muchos factores; la genética que condiciona el carácter o los rasgos físicos de una persona, el entorno social que determina el rango de oportunidades. Estos y otros factores, que son ciertamente influyentes, no son totalmente determinantes para alcanzar cierto destino. El ejemplo lo vemos cuando 2 personas en aparente similitud de condiciones alcanzan destinos diferentes. La causa, sus creencias acerca de su propio destino.

A pesar de que nuestras vidas a veces son un caos de casualidades y hechos ilógicos, el llevar las riendas de nuestro propio destino, ser dueños de nuestro timón, te va a permitir disfrutar del camino para alcanzarlo. Crea tu propio destino, sacrifícate, y tarde o temprano llegarás a él.