sábado, 2 de marzo de 2019

Los políticos y sus mentiras

Ahora que hemos sido convocados a las urnas y nos esperan semanas de promesas y falsedades, es conveniente estar prevenido sobre lo que nos toca oír de aquellos a los que depositaremos nuestra confianza, si es que nos queda alguna.

Bajaremos los impuestos, subiremos las pensiones, España nos roba, son algunos de los titulares con los que la prensa abrirá sus ediciones. ¿En serio nos toman por tontos y no adultos? Me temo que sí. Macqueen relataba en uno de sus libros; ¿cómo saber si miente un político?, cuando mueve sus labios.


Por todos es sabido que los gobernantes siempre han tenido la palabra mentirijilla impresa en sus carnets, pero lo que estamos viendo en los últimos años a cualquier lado del espectro ideológico es digno de un análisis doctoral. Y lo más sorprendente es que la sociedad parece aceptarlo y resignarse.

Escuchar un líder político llamar al presidente Sánchez golpista e ilegítimo, además de ser una falacia y más propio de un dirigente caribeño, corroe la democracia y muestra mal ejemplo a la sociedad. Pero de igual manera se corroe la democracia cuando se niega los hechos, como lo hizo el ex presidente Zapatero ante la crisis económica que marcó su final. Si en países de nuestro entorno ministros tienen que dimitir cuando son pillados por sus falsedades, ¿por qué no ocurre lo mismo en el nuestro? Yo sé la respuesta, se llama España.


Yo que siempre he manifestado que España muestra evidencias que la ilustración no pasó por ella, ahora confío que demuestre el desarrollo experimentado en las últimas décadas, y utilice el razonamiento y el conocimiento para que no le vendan gato por libre. Confío en que cada persona libremente vote por el partido que mejor represente sus principios y valores, pero que no se deje llevar por las mentiras que vamos a escuchar de aquí al 26 de mayo.

Es inmoral e ilegítimo que alcanzado el poder, los dirigentes no lleven a cabo cada una de las medidas de sus programas electorales que han prometido y proclamado a bombo y platillo. ¿Imaginas en una entrevista laboral decir que vas hacer esto y aquello, y que una vez obtenido el puesto no lo cumples? Consecuencia, despido inmediato. Pues eso es lo que se merecen la inmensa mayoría de nuestros gobernantes; despido inmediato, y sin pensión.


Las mentiras y medias verdades de nuestros políticos no hacen más que resaltar la escasa credibilidad de estos, y por consiguiente del país al que representan. Y como dice un amigo, un país sin credibilidad difícilmente será respetado y tomado en serio.