Ahora que hemos sido
convocados a las urnas y nos esperan semanas de promesas y falsedades, es
conveniente estar prevenido sobre lo que nos toca oír de aquellos a los que
depositaremos nuestra confianza, si es que nos queda alguna.
Bajaremos los
impuestos, subiremos las pensiones, España nos roba, son algunos de los
titulares con los que la prensa abrirá sus ediciones. ¿En serio nos toman por
tontos y no adultos? Me temo que sí. Macqueen relataba en uno de sus libros;
¿cómo saber si miente un político?, cuando mueve sus labios.
Por todos es sabido que
los gobernantes siempre han tenido la palabra mentirijilla impresa en sus
carnets, pero lo que estamos viendo en los últimos años a cualquier lado del
espectro ideológico es digno de un análisis doctoral. Y lo más sorprendente es
que la sociedad parece aceptarlo y resignarse.
Escuchar un líder
político llamar al presidente Sánchez golpista e ilegítimo, además de ser una falacia
y más propio de un dirigente caribeño, corroe la democracia y muestra mal
ejemplo a la sociedad. Pero de igual manera se corroe la democracia cuando se
niega los hechos, como lo hizo el ex presidente Zapatero ante la crisis económica
que marcó su final. Si en países de nuestro entorno ministros tienen que
dimitir cuando son pillados por sus falsedades, ¿por qué no ocurre lo mismo en el
nuestro? Yo sé la respuesta, se llama España.
Yo que siempre he
manifestado que España muestra evidencias que la ilustración no pasó por ella,
ahora confío que demuestre el desarrollo experimentado en las últimas décadas,
y utilice el razonamiento y el conocimiento para que no le vendan gato por
libre. Confío en que cada persona libremente vote por el partido que mejor
represente sus principios y valores, pero que no se deje llevar por las mentiras
que vamos a escuchar de aquí al 26 de mayo.
Es inmoral e ilegítimo que
alcanzado el poder, los dirigentes no lleven a cabo cada una de las medidas de
sus programas electorales que han prometido y proclamado a bombo y platillo. ¿Imaginas
en una entrevista laboral decir que vas hacer esto y aquello, y que una vez
obtenido el puesto no lo cumples? Consecuencia, despido inmediato. Pues eso es
lo que se merecen la inmensa mayoría de nuestros gobernantes; despido inmediato,
y sin pensión.


