sábado, 31 de marzo de 2018

Mamá, ¿soy José o Josefa?

A pesar que yo no he tenido que hacerme esta pregunta interna, muchas personas se encuentran ante esta tesitura a lo largo de sus vidas. Y es que está claro, el sexo genético no siempre determina la identidad sexual.

Por todo el mundo es sabido que hay personas que nacen con un cuerpo que no les corresponde. Que desde muy temprano en sus vidas son conscientes de que su identidad no es la que aparece en su DNI ni la que refleja su propio cuerpo. Y me pregunto, ¿todavía hay quien piensa que los trangéneros son personas enfermas? ¿todavía se piensa que algun@s se sientan en una mesa para decidir acerca de su identidad sexual?  Hasta que no dejen de existir estas mentalidades no habremos avanzado como sociedad.


Sentirse niño o niña, hombre o mujer, es prácticamente automático e independiente del sexo genético que se posea. Sólo cada un@ sabe lo que es. Conocer científicamente la intersexualidad ayudaría a entender la diversidad de individuos. Porque está comprobado que alteraciones hormonales  pueden desarrollar genitales en cuerpos humanos que no se corresponden con la identidad sexual de esos individuos.

Es triste pensar que José o Josefa, que no decidieron nada al nacer, estén prisioneros con sus propios cuerpos. Me aterroriza saber que hay personas viviendo reprimidas ante el miedo de una sociedad intolerante, que no entiende acerca de la libertad e identidad sexual, y que no ve más allá de un universo binario. Pues no todo es rosa o azul, también hay otros colores, y como dice Paul B. Preciado: “las personas somos demasiado complejas para reducirlas a una esencia femenina o masculina; se actúa como hombre o como mujer, a veces como las dos cosas, a veces como ni una cosa ni la otra", todo dependerá de cada individuo.


¿Cuántos padres les preguntan a sus hijos de que género se sienten? ¿cuántos amigos se ayudan para descubrirse a sí mismo? ¿qué porcentaje de la sociedad entiende más allá de los 2 géneros que tradicionalmente nos han educado? Pocos, muy pocos. El mundo da por hecho que el haber nacido con genitales de mujer te convierte en mujer, y viceversa. Esto es difícil de asumir para alguien que se siente, vive y sabe que es hombre (o mujer).

Hay que eliminar trabas administrativas para que cada cual elija su registro de género, si es que se siente de alguno. Tenemos que brindar apoyo a todas las personas en sus procesos de identificación y transformación, y lo más importante, hay que respetar y entender acerca de la identidad sexual. Porque me duele que en España, para ser reconocido como hombre o mujer, un trans tenga que presentar un certificado de disforia de género y acreditar dos años de tratamiento. Como diría my friend Aaron, really?


Sería bello que se criaran a los hijos con toda la información y libertad para sentirse quien es cuando tenga la capacidad de serlo, y así no encontrarse con un mundo preconfigurado en el que no encajar. Tan malo es no permitir a un niño jugar con muñecas como señalar su feminidad por haber mostrado interés por juegos considerados femeninos.

Hay que mostrarse al mundo como se siente. Mirarse al espejo y reconocerse. Aceptarse y ser un@ mism@. Vivir la vida que cada un@ libremente elige, porque no hay peor condena que vivir reprimid@ hacia un@ mism@ y vivir una vida con un cuerpo que no te corresponde.