viernes, 9 de noviembre de 2018

La fiesta de los toros sentenciada a morir

Finalizada la temporada, y observando lo acontecido en los últimos años, me hace pensar que si nada cambia dentro del propio mundo de los toros, este tiene los días contados. Y los tiene, no por el movimiento anti taurino-animalista o la insensibilidad de políticos, eso es lo de menos, sino por culpa del mismo mundo taurino.


Ferias y carteles de siempre confeccionados por figuras acomodadas y empresarios influyentes. Toros sin transmisión ni emoción que aburren hasta el mayoral. Juego sucio y de intereses en beneficio de unos pocos. Complejos y miedos entre el respetable. Coctel explosivo para apuntillar a la tauromaquia.

La fiesta está enferma de tradición y secretismo, de inmovilismo y de mafia, que está provocando que en los tendidos se vea más hormigón que espectadores. Y una cosa está clara, sin público que pase por taquilla la desaparición de los toros está a la vuelta de la esquina.

La afición está desencantada, no acude a las plazas y los que acuden son mayoritariamente orejeros. Prevalece el triunfalismo sobre la exigencia y lo efectivo sobre la emoción. Falta novedad por parte de los empresarios, variedad y gestas por la parte de los toreros, y compromiso por parte de todos.


¿Se puede hacer algo por salvar la fiesta nacional? Todo menos seguir como estamos. Aquí mi reflexión:

Primero, innovar y atreverse a cambiar manteniendo la esencia. Preguntar a los aficionados qué quieren ver y cómo. Falta transparencia y algunos asuntos parecen secretos de estado. Las figuras rehúyen de la rivalidad, y al final es lo de siempre. En Extremadura estamos cansados de Julis, Ponces, Garcigrandes y Zalduendos.

Segundo, cuidar el protagonista de la fiesta; el toro. En la actualidad saltan al ruedo toros a medida de las figuras. Figuras, que además de boicotear a compañeros, prefieren medirse con toros de las llamadas ganaderías cómodas. Toros de buena estampa pero ennoblecidos. Falta toro bravo que transmita emoción. Porque sin emoción, cualquier espectáculo no puede sobrevivir.

Tercero, abrir la tauromaquia a la sociedad y mostrar su enorme contribución al medio ambiente, a la economía y a la cultura. Toreros y demás profesionales tienen que dejar tanto campo y fomentar la fiesta con su presencia y conocimiento en diferentes foros.

Cuarto, ayudar a la afición a despojarse de complejos y miedos. Sí, me gustan los toros, ¿algún problema? Esta no es una fiesta de asesinos y maltratadores como algunos señalan. Al revés, los taurinos son inmensamente sensibles y respetuosos con los animales y el entorno que les rodea.

Y último y más urgente, echar a los mafiosos  y a todos aquellos que con su posición e inmovilismo están contribuyendo a que cada temporada los toros estén más cerca de su extinción.


Taurinos, las cartas están encima de la mesa y ponen de manifiesto uno de los momentos más cruciales de la historia de la tauromaquia. El peligro no está en los anti taurinos o políticos, que seguirán aumentando. O se actúa, o seremos nosotros mismos lo que apuntillemos de muerte a la fiesta de los toros.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Cambia tus creencias, confía en ti, y tu vida mejorará

Psicólogos y profesionales dedicados a entender al ser humano han puesto en evidencia la falta de confianza en nosotros mismos. Yo, que no soy psicólogo, me atrevería a decir que esta carencia es la principal causa de buena parte de los problemas que tenemos.

Nuestras propias creencias acerca de quienes somos y cuáles son nuestras capacidades y posibilidades condicionan todo lo que hacemos, y por contrapartida lo que conseguimos. ¿No crees que tus acciones exteriores no son más que un reflejo de tu interior? Pues eso, empieza cambiando el concepto de ti mismo y todo irá a mejor.


Es interesante observar como las personas respondemos a acontecimientos similares de manera totalmente diferente. La explicación, las creencias que tenemos de nosotros mismos. Estas creencias son las que determinan nuestra visión del mundo y las que nos marcan nuestras acciones. Si crees que puedes hacerlo te moverá a ir a por ello, pero si no lo crees hará que te paralices y no lo intentes.

No es cuestión de capacidades y de poder, es cuestión de creer en tus capacidades y que puedes. Si antes de presentarte a una prueba te dices a ti mismo que no serás capaz y que no podrás, el suspenso está asegurado. Pero no te engañes, no porque te digas que vas a pasarla lo harás, tendrás que prepararte y creer que puedes.

Si tienes creencias que limitan tus capacidades y posibilidades, que determinan que algo no es posible, tus resultados serán igualmente limitantes. Y te preguntarás, ¿puedo cambiar mis creencias? Sí. Trabaja tu inconsciente, y deshazte de tus creencias conscientes que te limitan.


Tu mente subconsciente son tus propias creencias, que cada ser humano adquirimos de nuestras experiencias de vida, y que son aprendidas voluntaria e involuntariamente de los entornos en los que nos hemos desarrollado. Al ser aprendidas podemos desaprenderlas y cambiarlas por otras. Por ejemplo, si mi entorno me hace creer que no podré conseguir un trabajo que anhelo, y esta creencia me está limitando conseguir mi objetivo, tendré que cambiar de entorno.

Estar en un entorno positivo, te hará ser positivo. Rodearse de un entorno homófobo, te hará tener creencias homófobas. Estar en un entorno de mejora, te hará creer que eres mejor. El entono es el que determina sin que nos demos cuenta nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Quedarás en mano del entorno si no eres consciente del poder de tu propio inconsciente.


Francisco Alcaide lo expresa cada vez que puede; “Tienes que responsabilizarte de lo que piensas. O controlas tu mente o tu mente te controla a ti. Si no controlas tu mente no controlas tu vida”.

Tu poder está en tus creencias y en tu inconsciente. Cuida que nada de lo que no deseas entre en tu mente, para de esta manera mejorar la confianza en ti mismo. Si confías en ti, tu vida será como tú deseas y no como tu entorno quiere.

domingo, 5 de agosto de 2018

¿A dónde vas?, a la farmacia a por un gramo

¿Te imaginas encontrarte un conocido por la calle y que surja esta situación? No solo pienso que sería necesario, sino que además considero se va a producir en un plazo de tiempo no muy lejano.

Si vas al bar a tomarte una copa y al estanco a comprar tabaco, ¿por qué no ir a la farmacia a por tu dosis si es eso lo que quieres y necesita tu cuerpo? De esta manera, además de evitar la proliferación de mafias y beneficiar a la economía, la salud pública saldría favorecida. Es una incongruencia que el alcohol y el tabaco, que provocan más muertes que otras sustancias, estén regulados, y que el consumo de ciertas drogas sea mal visto e ilegal.


La no regulación de las drogas crea mercados paralelos que solo benefician a los sin escrúpulos traficantes. Son mercados donde la corrupción está haciendo aumentar los bolsillos de unos pocos delincuentes, además de arruinar las democracias de los países productores. Pregúnteles a colombianos o venezolanos.

En España el mercado de las drogas goza de una excelente salud. Está en todos los estamentos de la sociedad, y ni siquiera la profunda crisis de los últimos años hizo tambalear el sector. Puesto que las drogas no van a desaparecer de nuestras sociedades, ¿por qué no legalizarlas? ¿por qué se permite jugar con la salud pública posibilitando el consumo de una calidad inadmisible médicamente?


A estas alturas del artículo te estarás preguntando, ¿qué tiene que ver farmacia con drogas? La respuesta es bien sencilla. Drogas y medicinas son sustancias del mismo género. Lo único que las diferencian son los efectos en el organismo, las dosis recomendables, y las leyes que enmarcan su distribución. Pues bien, si sobre las dos primeras no se puede hacer nada, puesto que los efectos y dosis son las que son, habrá que cambiar leyes y regular su producción, distribución y consumo.

En un mundo como el de hoy, donde cualquiera puede conocer los pros y los contras de cualquier sustancia, el consumo de las mismas debería ser libre y opcional. Esto es un derecho fundamental de cualquier sociedad avanzada. Eso sí, cada individuo tiene que ser consciente de sus responsabilidades ante el consumo, y responder por sus consecuencias. Porque seamos sinceros, si tú eliges consumir, mejor tener un lugar con ciertas garantías que ser partícipe de un mercado negro. 


Convencido que la regulación del mercado de las drogas beneficiaría al conjunto de la sociedad, no hago más que preguntarme por qué este sigue en manos de los delincuentes. ¿Tendrá algo que ver con lo que me enteré el otro día? Resulta que el regulador es el dueño de la farmacia.

domingo, 6 de mayo de 2018

ETA, derrotada y fracasada

Derrotada porque ha sido la democracia la que ha puesto punto y final a la banda terrorista, y fracasada porque no ha conseguido ninguno de sus objetivos políticos. Enhorabuena sociedad española.

En una semana en la que se nos dice que hay que pasar página, esta no puede pasarse sin haber sido leída con anterioridad. Y es que ETA ha causado tanto sufrimiento, que no será fácil darle la vuelta a la hoja. Esta hoja pesa demasiado.

Pesa porque han sido casi 60 años de intolerancia, de falta de libertad, de miedo y de violencia armada, y todo para llegar al mismo punto de partida. ¿Acaso la banda de criminales ha conseguido algo? NADA. Y han conseguido nada porque se han encontrado en frente a un estado democrático que no ha cedido políticamente al chantaje. Han conseguido nada porque se han topado con una sociedad ejemplar que ha resistido a años de asesinatos, secuestros, extorsiones y amenazas.


ETA, inspirada en el IRA y en los movimientos de liberalización nacional de Cuba, desde su nacimiento terrorista y sanguinario estaba destinada a desaparecer sin lograr sus pretensiones, que no eran otras que el derecho a la autodeterminación y el lograr una Euskal Herria reunificada, independiente y socialista. No supo entender que en una España democrática y respaldada por la UE sí tenía cabida sus ideas políticas, pero no la acción armada para implementarlas.

A pesar de que la banda anunciaba esta semana su disolución, esta reconocía su derrota en 2011. Año que decidió no matar a ningún inocente más. Y decidió empezar a limpiarse las manos de sangre, no solo por el cambio de giro en la izquierda abertzale ante la pérdida de confianza de la ciudadanía vasca y por las discrepancias con su partido de cabecera, BATASUNA, sino también por los éxitos policiales y la política del gobierno de Zapatero.

ETA, que está convirtiendo su inapelable derrota en un lavado de imagen en pro de la paz y justificando sus crímenes como una gesta heroica por su causa, debe saber que todo el mundo es consciente de lo acontecido en este país. ¿A quién pretenden engañar? Que sepan que pasarán a la posteridad como la organización asesina que ensangrentó nuestra historia, y que el único legado que dejan es el sufrimiento causado a las víctimas y a la democracia.


Ahora toca a las instituciones y al pueblo trabajar por la convivencia. Pero lo más importante, toca trabajar desde la izquierda abertzale para reconocer el daño injustamente causado, ya que ETA desaparece sin autocrítica y sin pedir perdón. Hasta que no se produzcan estos hechos, no podremos empezar a coger la hoja para pasar página.

Su disolución no debe extinguirle de sus culpas. Los casos tienen que seguir siendo investigados. Los asesinos tienen que seguir siendo juzgados y condenados. Y los presos tienen que cumplir íntegramente sus penas, sin ninguna concesión ni impunidad. Solo de esta manera se estará respetando y tributando a la víctimas.

sábado, 31 de marzo de 2018

Mamá, ¿soy José o Josefa?

A pesar que yo no he tenido que hacerme esta pregunta interna, muchas personas se encuentran ante esta tesitura a lo largo de sus vidas. Y es que está claro, el sexo genético no siempre determina la identidad sexual.

Por todo el mundo es sabido que hay personas que nacen con un cuerpo que no les corresponde. Que desde muy temprano en sus vidas son conscientes de que su identidad no es la que aparece en su DNI ni la que refleja su propio cuerpo. Y me pregunto, ¿todavía hay quien piensa que los trangéneros son personas enfermas? ¿todavía se piensa que algun@s se sientan en una mesa para decidir acerca de su identidad sexual?  Hasta que no dejen de existir estas mentalidades no habremos avanzado como sociedad.


Sentirse niño o niña, hombre o mujer, es prácticamente automático e independiente del sexo genético que se posea. Sólo cada un@ sabe lo que es. Conocer científicamente la intersexualidad ayudaría a entender la diversidad de individuos. Porque está comprobado que alteraciones hormonales  pueden desarrollar genitales en cuerpos humanos que no se corresponden con la identidad sexual de esos individuos.

Es triste pensar que José o Josefa, que no decidieron nada al nacer, estén prisioneros con sus propios cuerpos. Me aterroriza saber que hay personas viviendo reprimidas ante el miedo de una sociedad intolerante, que no entiende acerca de la libertad e identidad sexual, y que no ve más allá de un universo binario. Pues no todo es rosa o azul, también hay otros colores, y como dice Paul B. Preciado: “las personas somos demasiado complejas para reducirlas a una esencia femenina o masculina; se actúa como hombre o como mujer, a veces como las dos cosas, a veces como ni una cosa ni la otra", todo dependerá de cada individuo.


¿Cuántos padres les preguntan a sus hijos de que género se sienten? ¿cuántos amigos se ayudan para descubrirse a sí mismo? ¿qué porcentaje de la sociedad entiende más allá de los 2 géneros que tradicionalmente nos han educado? Pocos, muy pocos. El mundo da por hecho que el haber nacido con genitales de mujer te convierte en mujer, y viceversa. Esto es difícil de asumir para alguien que se siente, vive y sabe que es hombre (o mujer).

Hay que eliminar trabas administrativas para que cada cual elija su registro de género, si es que se siente de alguno. Tenemos que brindar apoyo a todas las personas en sus procesos de identificación y transformación, y lo más importante, hay que respetar y entender acerca de la identidad sexual. Porque me duele que en España, para ser reconocido como hombre o mujer, un trans tenga que presentar un certificado de disforia de género y acreditar dos años de tratamiento. Como diría my friend Aaron, really?


Sería bello que se criaran a los hijos con toda la información y libertad para sentirse quien es cuando tenga la capacidad de serlo, y así no encontrarse con un mundo preconfigurado en el que no encajar. Tan malo es no permitir a un niño jugar con muñecas como señalar su feminidad por haber mostrado interés por juegos considerados femeninos.

Hay que mostrarse al mundo como se siente. Mirarse al espejo y reconocerse. Aceptarse y ser un@ mism@. Vivir la vida que cada un@ libremente elige, porque no hay peor condena que vivir reprimid@ hacia un@ mism@ y vivir una vida con un cuerpo que no te corresponde.

domingo, 25 de febrero de 2018

Españoles, presos de sus trabajos

Si en boca del lúcido Pepe Mújica para ser ciudadanos libres no se debe depender del trabajo, los españoles somos presos del mismo. Y es que en España, la idea de conciliación de la vida personal y laboral es una auténtica quimera. Trabajamos mucho, pero rendimos poco.

Trabajo presencial y de postureo, horarios pensados para echarse la siesta, discriminación hacia las mujeres, horas extras pagadas con un gracias, salarios a la baja como manera única de salir de la crisis, legislación que no se cumple, y junto a unos estilos de dirección de siglos pasados, están situando a España una vez más a la cola de nuestros vecinos europeos, los cuales sí disfrutan de un equilibrio entre la vida personal y profesional.


Si independientemente de donde vivas y de cuál es tu background todos los ciudadanos del mundo disponemos de las mismas horas a la semana, parece algo llamativo que los españoles seamos de los menos productivos. ¿Será algo cultural? ¿O es algo inherente al sistema empresarial español? Sea lo que fuere, la cuestión es que como sociedad moderna y desarrollada que somos, y si queremos retener al talento y continuar avanzando, le tenemos que dar la vuelta a la tortilla de manera inminente. De lo contrario, “adiós a mi España querida dentro de mi alma te llevo metida” decía una letra del gran Valderrama.

Y es que una cosa está clara, sin flexibilidad laboral, sin tener que calentar la silla para aparentar que trabajamos duro, sin sueldos decentes y, sin igualdad entre hombres y mujeres, todo trabajador estará insatisfecho, y si lo está será menos productivo, y si es menos productivo afectará a la cuenta de resultados de la empresa, y al final acabará marchándose.


No se trata simplemente de salir antes, ni de trabajar más o menos, sino de una manera más flexible y planificada. Se trata de implantar por ejemplo políticas de permisos que permitan a los trabajadores cuidar de sus seres queridos a la vez que trabajan. Las claves no solo están en el negocio, sino en las personas, que son el punto diferenciador de una empresa de otra, y son estas las que con mejor conciliación ayudan al desarrollo de los negocios.

Hay que orientarse hacia un sistema que mida el desempeño basado en objetivos, donde se valore el compromiso y la profesionalidad, y no las horas que se pasan en el puesto de trabajo. Sólo con teletrabajo y horarios flexibles, además de evitar atascos y alta contaminación, se permitiría a los trabajadores planificar y disfrutar mejor de sus vidas, lo que claramente tendrá repercusión en sus niveles de felicidad y productividad que se verán reflejados en la marcha de las empresas.


Es cuestión de querer y de actitud, de que gobierno junto con los agentes sociales y trabajadores empiecen por hablar y estudiar las particularidades de cada sector, de fijarse en países modelos, y de comenzar a implantar ya medidas que hagan que las personas no tengan que estar condenadas a vivir para trabajar.

Porque esa ida, la de vivir para trabajar, es más propia de un país en vía de desarrollo que de una sociedad avanzada como la española.