Hoy me he levantado con
buen pie, como de costumbre, y me propongo concederte lo que me pidas. Pero
tienes que prometerme que trabajarás duro. Porque ya lo dice el refrán, nadie
da duros por pesetas.
Te seré sincero, tú te concederás
tus deseos.
Empecemos por el
primero. Seguro que me pides ser feliz.
¿Quién no quiere serlo? Para este tengo la receta mágica. La felicidad está en
tus manos. Depende de uno mismo, no de factores externos. La felicidad es
filosofía de vida. Uno decide ser feliz o no serlo. Es cuestión de actitud, de
enfoque de vida, de lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de lo que nos
pasa. Sé que no es fácil estar feliz todo el tiempo. Habrá situaciones que
bajen nuestros niveles de felicidad, lo cual no quiere decir que estemos
infelices.
Busca ser tú mismo y
hacer lo que te guste. Rodéate de gente con la que te sientas a gusto. Será un
camino, no en línea recta, y la única manera de descubrirlo será caminando.
Camina.
Venga, pídeme el
segundo. ¿Quieres ser millonario?
Pues te quedarás con las ganas. Si no has nacido en una familia de postín, y a
no ser que te toque la lotería, circunstancia muy poco probable, tu cuenta
bancaria no sumará nuevos ceros de un año para otro. Pero no te preocupes,
también puedes ser rico de amigos y familiares. Eso sí que es una fortuna al
alcance de muy pocos. Y como todas las fortunas hay que trabajarlas y cuidarlas
constantemente. Pasa rato con los tuyos, preocúpate de ellos. Llama a tus
amigos, invítale unas cervezas. Son simples gestos que harán crecer tu fortuna.
¿Y que me pides de
tercero? ¿Un trabajo o una pareja?
Sabía que elegirías la segunda opción. Pues para el amor también tengo otra
receta. No lo pidas, no lo busques. Aparecerá cuando menos lo esperes. Ese será
el amor verdadero, no el ideal, que no existe. El otro, el que buscas
desesperadamente, será para usar y tirar. Pero mientras que esperas diviértete,
conoce a personas, no te cierres. Seguro que alguna de ellas será el amor de tu
vida.
Y si ya la tienes y no
te llena o no te hace feliz, borrón y cuenta nueva. No tengas miedo a la
ruptura, porque es más sano estar solo que acompañado por una pareja tóxica.
Ahora que comienza un
nuevo año es un momento perfecto para marcarse las acciones que nos llevarán a
alcanzar nuestros deseos, ya que si no hay acción habrá decepción.


