Ya son
casi dos temporadas desde que Juan Carlos I abdicara al trono y al actual jefe
del estado ni se le ve ni parece que se le verá en los tendidos de una plaza de
toros. Y es que está claro, a Felipe VI no le gustan los toros. Ni lo apoya,
claro.
Desde
que asumiera las responsabilidades y obligaciones que como rey de España la
constitución le brinda, muchos taurinos nos preguntamos: ¿Dónde está el monarca?
¿No debería con su presencia apoyar la fiesta nacional?. Y es que Felipe VI no
ha asistido todavía ni siquiera a la corrida de la beneficencia, cita
tradicional del jefe del estado con los aficionados a este arte supremo.
En un
momento en el que la fiesta de los toros está seriamente cuestionada por
ciertos sectores de la sociedad y que necesita del afecto expreso de la más
alta institución del estado, los aficionados no cuentan con el apoyo del rey. Los
toros es una actividad legal en este país y considerada patrimonio cultural de
los españoles. Pues solo por eso, debería contar con el afecto de la Zarzuela.
El
mundo del toro siempre ha mostrado cariño, lealtad y respeto a los miembros de
la Casa Real. ¿Qué pasaría si en un momento dado la corona atravesara un
momento difícil de simpatía entre los ciudadanos? ¿Quisieran que le mostrásemos
nuestro aprecio?. Pues que sepas Majestad, que los aficionados también somos
ciudadanos de este país. Y como dice el refranero español, cada uno recoge lo
que siembra.
Los amantes
de la fiesta no le piden que se convierta en taurino. Si no le gustan los
toros, pues no le gusta. A todo el mundo no tiene por qué gustarle. A su madre
la reina Sofía tampoco le gustaba. El caso es que ella no era la jefa del
estado. Tampoco se le exige que acuda cada tarde al palco real. Esa no es su obligación.
Pero si es su responsabilidad apoyar a la tradición y a la cultura española. Porque
le pese a quien le pese, España es los toros, y los toros es España.
Ante el
segundo mayor evento de masas de España, los toros, la Casa Real siempre
justifica la ausencia de Don Felipe como un problema de agenda. ¿Y no tiene el
mismo problema cuando acude al teatro, a un palco de un campo de fútbol o a una
entrega de premios? ¿Por qué este desapego con la fiesta nacional?. No critico
que el monarca acuda a estos actos. Ni mucho menos. Pero sí que solo acuda a
los eventos que le gusta. Como máxima figura representativa tiene que acudir a todo
tipo de eventos. Si no tengo entendido mal, el monarca es el rey de todos los
españoles.
Felipe
VI está en su derecho que no le gusten los toros. Pero él es rey antes que
aficionado, y como rey de España debe velar y apoyar el patrimonio español, y
entre ellos la fiesta nacional. De lo contrario estaría incumpliendo sus
obligaciones constitucionales.


