jueves, 28 de abril de 2016

Las escuelas: los profesores, ¿enseñan o educan?

¿Se puede enseñar sin educar?. ¿Son las escuelas las encargadas de educar a la sociedad?. ¿Cuál es su verdadera misión?. Estas y otras preguntas son la base de esta reflexión.

Es conveniente empezar comentando que enseñanza es diferente a educación, aunque ambas están íntimamente ligadas. Un individuo que obtiene buena enseñanza tendrá una mejor educación. Pero esto no es simple así. Y no daré ningún ejemplo.

¿Son los profesores, y la escuela a última instancia, la responsable de la educación?. La respuesta es no. La educación es responsabilidad familiar y de la sociedad en su conjunto. Los profesores no deben indicar-educar a los alumnos cómo actuar o pensar sobre las cosas. Por contrapartida, deben ofrecerle la cultura y dejarles que ellos libremente puedan formar su propio criterio. Por tanto, no son educadores de valores y principios, ya que estos están intrínsecamente en la cultura que se muestra.


El profesor debe transmitir valores a través de su conducta y de la cultura que enseña. Ha de ser una autoridad intelectual, y no moral que indique a los alumnos cómo pensar o cómo comportarse. Imagina un profesor indicando al grupo de alumnos como pensar. Pues todos pensarían iguales. ¿Es esto lo correcto?, ¿todos debemos pensar igualmente?. Evidentemente no.

El rol del profesorado ha de ser el de una persona que acompañe al alumno en el proceso de su aprendizaje, el cual le guíe hacia el conocimiento. El modo a través del cual el conocimiento sea aprendido será objeto de otra reflexión. Y es que el método tradicional difiere mucho del que la escuela del siglo XXI está demandando.

Esa idea del profesor como boca de sabiduría se está viendo apagada con la aparición de las nuevas tecnologías en nuestras sociedades. Hoy el conocimiento está al alcance de todos, por lo que el profesor no debe ser la “autoridad” del conocimiento. La sabiduría está en internet, en los libros. El problema está en cómo adquirir ese conocimiento. Ahí es fundamental la figura del profesor, en guiar el aprendizaje de ese conocimiento.


 Por su parte, el rol de la sociedad, en el que las familias como miembros más cercanos juegan un papel crucial, ha de ser el de educar los valores, principios y conductas que como sociedad demanda. Pero para que estos valores, principios y conductas sean comprendidos, y por tanto, adquiridos por los individuos, es necesaria la base de un aprendizaje cultural.

A la escuela se va a aprender conocimientos y habilidades, no a que nos eduquen. Es nuestra familia y nuestro entorno más cercano el responsable de ello.