sábado, 12 de septiembre de 2015

España vs. Cataluña

A pesar de no tener responsabilidades políticas, como ciudadano español tengo el compromiso de luchar por nuestro destino común, que es España, y que hemos compartido todos desde hace muchos siglos. Desde hace varios años atrás el asunto catalán está poniendo en peligro la convivencia entre los catalanes, y entre estos y el resto de españoles. Y esto no puedo seguir así.

Pese a nuestra diversidad, fuente de riqueza, todos juntos hemos progresado, hemos superado la pesada herencia de la dictadura, consolidado las libertades, sentado las bases de la sociedad del bienestar, y hemos conseguido el respeto de Europa, de América Latina y del mundo.


Creo que estamos mucho mejor juntos que separados. Para mí España dejaría de serlo sin Cataluña, y Cataluña tampoco sería lo mismo sin España. Pero comprendo y respeto que otros ciudadanos no lo sientan así. Este es un asunto nacional, y por eso, en el hipotético caso de una consulta, todos los ciudadanos españoles deberíamos ser llamados a expresar nuestra opinión. Aquí si comparto la opinión de los independentistas. En una democracia se debe brindar la oportunidad a los ciudadanos de expresarse. Pero a todos.

De cara a las próximas elecciones catalanas, las cuales se han convertido en un interesado referéndum por el independentismo en lugar de un ofrecimiento de programas de gobierno que solucionen los problemas que tiene Cataluña, los ciudadanos de allí deben ser conscientes de las consecuencias de su elección. Una hipotética declaración independentista debe ser de todas todas. Deben pensar en la pérdida de la condición de europeos, entre otras cosas. No libre circulación de personas, no mercado y moneda común, y todo lo que ser parte de Europa conlleva. Porque está claro que la idea de independencia es incompatible con la idea de Unión, es decir, no puede ser querer ser independiente de España y unirse a Europa, ya que Europa es España.


Para volver a seducir y convencer al corazón de catalanes de la importancia de participar en el proyecto común español y europeo no será suficiente con un cambio de Gobierno y de actitud en la Generalitat, sino que necesitamos impulsar una nueva era política en España, que reconstruya nuestra nación de ciudadanos, que fortalezca nuestra democracia, nuestros valores civiles y nuestras instituciones.

La solución al desafío pasa por dialogar y realizar reformas pactadas que reconozcan las diversidades existentes en el conjunto español, pero sin mermar ni uno de los derechos que tienen el resto de los españoles ni romper la soberanía de todos para decidir nuestro futuro común. Hay que reconducir y reforzar el Estado autonómico-federal: autonomía, suficiencia financiera y respeto a la diversidad para las comunidades autónomas. Más coordinación, menos duplicidades y burocracias, y garantizar la lealtad institucional perdida, la igualdad de derechos para los ciudadanos y la unión de todos los españoles.

Catalanes, Españoles, la decisión está en nuestras manos.