domingo, 14 de junio de 2015

2015, año del cambio

Si el año pasado selfish fue la palabra más utilizada, cambio está siendo el presente la que está en boca de todo el mundo. Y es que la sociedad tiene ansias de cambio.

Que el mapa político español va a cambiar con la llegada de nuevos actores a las instituciones es un hecho. Ya con la constitución de los ayuntamientos en el día de ayer un paso gigante hacia ese cambio se ha producido. Y este fue notable no solo con las formas en las que tuvieron lugar la proclamación de los nuevos regidores, sino también con el contenido y el tono con el que los mismos manifestaron su primer discurso.


Y es cierto, el cambio que se presuponía a finales del año pasado y a principios de este, que es el que las encuestas y los medios de comunicación nos vendían, se ha quedado insuficiente. Y yo tengo mi propia teoría sobre ello. La gente, a pesar de tener inmensas ganas e ilusiones de que la situación cambie, tiene miedo al cambio. El miedo nos paraliza. Y esto es paradójico.

La explicación a ello la podremos encontrar en las propias características del ser humano. Nosotros, a diferencia de otros seres, tenemos miedo a todo tipo de cambio. El miedo nos frena como seres a iniciar un camino de transformación. Tememos situaciones que son desconocidas y que nos crean inseguridad, y es por ello por lo que no queremos abandonar nuestra particular zona de confort y preferimos seguir en la misma situación, a pesar de que estando así no somos completamente felices. Y ha sido este miedo a lo desconocido el que ha impedido que se produzca un verdadero y significante cambio político. Pero tranquilo, nunca es tarde. Estamos todavía en el año del cambio.


Y cuando me refiero al año del cambio no me refiero a un simple cambio político de un partido emergente por un partido tradicional. Tampoco me refiero a caras nuevas en los ya consolidados partidos existentes. Me refiero a un cambio de actitudes, un cambio de principios y valores, un cambio de entender la vida, etc. . Y todo ello, requiere más de un año. Porque España no solo necesita un cambio político. Necesita un cambio social, económico, ambiental y cultural, en definitiva un cambio en todos los espectros de la sociedad.

Y la única manera de que se produzca un cambio trascendental en nuestra sociedad es cambiando nuestra actitud, nuestro comportamiento y nuestras decisiones. Porque no hay que olvidar, que el futuro solo iguala al pasado cuando en el presente hacemos lo mismo. Señores/as, el cambio está en vuestras manos.