Si el año pasado selfish fue la palabra más
utilizada, cambio está siendo el presente la que está en boca de todo el mundo.
Y es que la sociedad tiene ansias de cambio.
Que el mapa político español va a cambiar con la
llegada de nuevos actores a las instituciones es un hecho. Ya con la
constitución de los ayuntamientos en el día de ayer un paso gigante hacia ese
cambio se ha producido. Y este fue notable no solo con las formas en las que
tuvieron lugar la proclamación de los nuevos regidores, sino también con el
contenido y el tono con el que los mismos manifestaron su primer discurso.
Y es cierto, el cambio que se presuponía a finales
del año pasado y a principios de este, que es el que las encuestas y los medios
de comunicación nos vendían, se ha quedado insuficiente. Y yo tengo mi propia
teoría sobre ello. La gente, a pesar de tener inmensas ganas e ilusiones de que
la situación cambie, tiene miedo al cambio. El miedo nos paraliza. Y esto es
paradójico.
La explicación a ello la podremos encontrar en las propias
características del ser humano. Nosotros, a diferencia de otros seres, tenemos
miedo a todo tipo de cambio. El miedo nos frena como seres a iniciar un camino
de transformación. Tememos situaciones que son desconocidas y que nos crean
inseguridad, y es por ello por lo que no queremos abandonar nuestra particular
zona de confort y preferimos seguir en la misma situación, a pesar de que
estando así no somos completamente felices. Y ha sido este miedo a lo
desconocido el que ha impedido que se produzca un verdadero y significante
cambio político. Pero tranquilo, nunca es tarde. Estamos todavía en el año del
cambio.
Y cuando me refiero al año del cambio no me refiero
a un simple cambio político de un partido emergente por un partido tradicional.
Tampoco me refiero a caras nuevas en los ya consolidados partidos existentes.
Me refiero a un cambio de actitudes, un cambio de principios y valores, un
cambio de entender la vida, etc. . Y todo ello, requiere más de un año. Porque
España no solo necesita un cambio político. Necesita un cambio social,
económico, ambiental y cultural, en definitiva un cambio en todos los espectros
de la sociedad.

