domingo, 18 de enero de 2015

Atentado a la libertad de expresión

Lo acontecido la semana pasada a nuestros vecinos franceses no es un atentado más. Este es diferente. Así se lo hacía saber a mi hermana mayor aquel día entre tienda y tienda, nos encontrábamos de rebajas, ya que me observaba cómo no podía despegarme de mi celular para seguir lo que acontecía en París. Esta vez se atentaba contra la libertad de expresión, contra un país occidental y su cultura.

Francia representa desde tiempos de la ilustración el camino que guía hacia los valores que nos diferencian de muchos países de oriente: libertad, democracia y derechos humanos, y ha sido la no renuncia a uno de los principios fundamentales de la cultura de la libertad, el derecho de crítica, el que se ha llevado la vida de 17 franceses. Pero lo que no puede Francia, Europa occidental, el mundo libre, es que se lleve la renuncia a uno de los valores que son el fundamento de la civilización, no poder ejercer la libertad de expresión a través de la crítica y el humor.




Los que hemos nacido y vivimos en la Europa libre no concebimos otra manera de convivencia sin el valor intangible de la libertad, tan importante para el desarrollo cívico de nuestras sociedades. Debemos reconocer a nuestros predecesores el esfuerzo valiente por la lucha de la libertad, y debemos los que disfrutamos de ella protegerla, conservarla y expandirla. Hoy más que nunca frases como la escrita por Evelyn Beatrice Hall en la biografía del francés Voltaire, “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo", tienen un sentido transcendental para entender como la gente que vivimos en civilizaciones libres toleramos las diferencias y abogamos por los derechos libres como ciudadanos.


Al hilo de lo acontecido líderes europeos y mundiales, de todos los colores y tamaños, se unían, y se hacían la foto, a la marcha contra los ataques yihadistas que recorrían el pasado domingo la capital parisina. ¿Por qué no se reunieron tales líderes para luchar a favor de la paz, y hubieran dejado así la marcha al pueblo anónimo?. La madre Teresa de Calcuta dijo que jamás la llamaran para una manifestación en contra de la guerra, que la invitaran a una a favor de la paz. Y es en la búsqueda y defensa de la paz, donde los líderes políticos y religiosos deberían focalizar su trabajo y sus esfuerzos. Debemos luchar por lo que nos une como países civilizados, la paz, y no por lo que nos separa, el terror fanático y totalitario.


domingo, 4 de enero de 2015

Año nuevo: Nuevos propósitos

Comienza el nuevo año, y con él todos nos marcamos nuevos propósitos que caerán en saco roto a las pocas semanas del inicio de este. Apuntarse al gimnasio, cambiar de trabajo o dejar de fumar son los típicos objetivos que todos nos proponemos con el pistoletazo de salida del nuevo año.


Yo os sugiero diferentes retos, que no por ello van a ser fáciles de conseguir, y que al igual que los típicos propósitos requieren de fuerza de voluntad y constancia, pero que si los alcanzamos o nos acercamos a ellos nos harán sentir mucho mejor. Os invito a fijaros los siguientes:

-Amarse a uno mismo. No se puede amar a los demás sino nos amamos nosotros primeros. Ello conlleva aceptar nuestros fallos y defectos, y tratar que estos no mermen nuestras virtudes.

-Intentar ser lo más feliz posible. Como muchos estudios indican la felicidad se manifiesta por momentos, por lo que debemos buscarlos continuamente, disfrutarlos y compartirlos con los que nos rodean.

-Pasar más tiempo con la familia, pareja y amigos. Las nuevas tecnologías, indiscutiblemente útiles en nuestra sociedad, están haciendo que cada vez más nos pasemos más tiempo pegados a ellas, y que estemos pasando por alto dedicar tiempo a personas que queremos y que son fundamentales en nuestras vidas.

-Fomentar el contacto humano. Nos tocamos poco, y por eso sentimos menos. Dar besos y abrazos, dar una palmada en la espalda o simplemente ofrecer un apretón de manos nos harán sentir mejor.

-Parar de quejarnos. Quejándonos no se consigue las cosas. Nos pasamos la vida entera quejándonos, en lugar de disfrutar lo que tenemos. Emilio Duró dice que los marrones los atraen la gente marrona. Entonces yo me pregunto lo siguiente: la gente que se queja de que todo está mal, ¿Serán ellos los que están mal?. Prueba a no quejarte.

-Retomar conversaciones pendientes. Quizás fue un mal entendido entre amigos o compañeros de trabajo, quizás sea una discrepancia familiar o simplemente no sabemos por qué hemos dejado de hablarnos con alguien, el caso es que no merece la pena seguir en tal situación. Es momento de aparcar diferencias y restablecer relaciones perdidas, y si procede a pedir perdón.

-Tomarse las cosas con humor. Ríete de ti mismo, haz locuras, no tengas miedo al ridículo, se divertido, tómate las cosas con sentido del humor. Todo ello nos ayudarán a ver la vida desde otra perspectiva completamente diferente.

-Ayudar a quien lo necesite. No tiene por qué ser económica, quizás necesita que le escuches, que le apoyes, que llores con él/ella, que rías con ella/él. Son pequeños actos individuales que hacen cosas grandes para otros.


Sin lugar a duda son propósitos alcanzables, que con determinación y constancia harán que nos sintamos mucho mejor con nosotros mismos. Feliz Año y Bienvenido.